Resistencia

Resistencia, sublevación, lucha, insurrección… En los habituales análisis que los gitanólogos proyectan sobre las personas gitanas no suele aparecer este campo léxico y menos aún relacionado con la dignidad de la autodefensa, de la resistencia al opresor, de la lucha por la liberación y la emancipación. Es más fácil presentar a los Rroma como una gente inane y sumisa a nuestro destino.

Resistir, en cambio, no es fácil. Plantarle cara al poder requiere no solo valentía sino, y sobre todo, visión estratégica y conciencia de que si no se pone pie en pared acabarán estrellando nuestras cabezas y nuestros cuerpos contra el muro.

«Entre nosotros, los Sinti, nunca ha habido la voluntad de la guerra, el instinto de matar a un hombre sólo porque él es un enemigo»

Giacomo “Gnugo” De Bar, gitano sinto italiano resistente partisano

Y más difícil es oponerse al poder omnímodo del Estado. Y más aún al poder omnímodo de los Estados más poderosos que ha conocido la Historia de la Humanidad: el Imperio Español, el Imperio Austrohúngaro o la Alemania Nazi. Cada uno de estos poderosos Estados (y no fueron los únicos) intentaron acabar con el Pueblo Gitano; cada uno de estos Estados ha ejecutado su propio genocidio antigitano. Y el caso es que seguimos siendo gitanos y gitanas y ese milagro se debe al esfuerzo de resistencia que nuestras antepasadas y nuestros antepasados han desarrollado a lo largo de estos últimos seis siglos.

Nuestras antepasadas y nuestros antepasados se sublevaron durante la Gran Redada de 1749: los hombres se amotinaron en los arsenales de Cartagena o de La Carraca y las mujeres se sublevaron en la Real Casa de Misericordia de Zaragoza. Pero de ellos y ellas hablaremos en otro momento. Hoy toca hablar del Samudaripen/Porrajmos, el genocidio al que fue sometido nuestro Pueblo durante la Segunda Guerra Mundial.

«Para el Pueblo Gitano, el Holocausto fue un eslabón más en una cadena histórica de persecuciones perdurables en el tiempo»

José Heredia Moreno, politólogo y hermano mío

La resistencia de los gitanos y de las gitanas fue continua durante todo el período de la Segunda Guerra Mundial y fue constante en todos los países donde la guerra tuvo lugar.

Raymond
Tío Raymond Gureme, superviviente del Samudaripen/Porrajmos: «Escapar para ser libre a cualquier precio era mi forma de resistencia»

Incluyeron numerosos intentos de evitar el cautiverio o escapar una vez detenidos. El Tío Raymond Gureme se escapó de todos los campos de internamiento de Francia en los cuales estuvo: hasta en seis ocasiones se fugó.

Y también incluyeron esfuerzos para apoyar o salvar a otros de la muerte o el cautiverio, a menudo a través de la resistencia organizada. Como en Italia, donde el 8 de septiembre de 1943 (Italia firmó el armisticio con los Aliados, se rindió, pero las tropas alemanas siguieron ocupando gran parte del país) un numeroso grupo de gitanos sinti escaparon de los campos de concentración donde habían sido enviados en septiembre de 1940. Muchos de estos fugitivos fueron detenidos por los fascistas y los nazis y enviados a los campos de la muerte: a Auschwitz-Birkenau, a Chelmno, a Belzec, a Sobibor y/o a Treblinka. Pero algunos lograron esconderse y participar en la lucha partisana -el movimiento de resistencia italiano es conocido así-, a costa de sus propias vidas. Incluso hubo comandos  de partisanos formados exclusivamente por gitanos sinti italianos como “I Leoni di Breda Solini” (los leones de Breda Solini -una comarca de Mantua, norte de Italia) que estuvo hostigando al ejército nazi y capturando a los fascistas italianos. Estos “Leones” habían escapado del campo de concentración de Prignano sul Secchia y se convirtieron en una leyenda y fueron considerados héroes por los vecinos de aquellos pueblos a los que liberaron del yugo opresor nazi y fascista.

Leoni

Pero hubo otros sinti italianos que estuvieron en la resistencia partisana integrados en batallones de payos como Amilcare Debar, “Taro” para los gitanos y “Corsaro” para sus compañeros de la resistencia, que combatió en el Piamonti en la 48ª Brigada Garibaldi o Lucchesi Fioravante que combatió con la División Armando.

A muchos de estos gitanos, su participación en la resistencia les costó la vida, como ya hemos dicho antes: el 11 de noviembre de 1944 en Vicenza junto al Puente dei Marmi (ahora llamado de los Diez Mártires) los nazifascistas fusilaron a diez jóvenes partisanos sacados de las prisiones de Padua -donde estaban encarcelados precisamente por sus acciones de resistencia- como represalia porque un equipo de zapadores de la División Vicenza explotó un arco del puente ferroviario impidiendo así el paso de trenes. Entre esos diez jóvenes fusilados estaban Walter “Vampa” Catter, Lino “Ercole” Festini, Silvio Paina y Renato Mastini, todos ellos héroes partisanos gitanos sinti.

No sólo en Italia los gitanos participaron en la resistencia: Josef Serinek, su esposa Pavlina Janečková y sus cinco hijos fueron deportados al campo de concentración de Lety u Pisku (República Checa) en agosto de 1942. Logró escapar menos de dos meses más tarde. Se ocultó en el bosque y viajó a las tierras altas de Bohemia y Moravia. Serinek comenzó a armar un grupo de la resistencia compuesto principalmente por soldados soviéticos que habían huido del cautiverio nazi. Para junio de 1943 ya estaba en contacto con una de las mayores organizaciones de resistencia de Chequia y en septiembre de 1943 su unidad tenía 28 miembros.

30-Markowska-Alfreda
Tía Alfreda Noncia Markowska

Hubo también heroínas gitanas y héroes gitanos que actuaron individualmente y sus actos de resistencia sirvieron para salvar vidas: Alfreda Noncia Markowska, gitana polaca que durante la Segunda Guerra Mundial salvó de la muerte a una cincuentena de niños y niñas, judíos y gitanos.

En 1941 los alemanes asesinaron a todos los miembros de su familia (de 65 a 85 personas), incluyendo sus padres y sus hermanos, en una masacre cerca de Biala Podlaska. Alfreda fue la única que sobrevivió. Pasó varios días buscando en los bosques la fosa común en la que habían arrojado a su familia. Se dirigió a Rozwadçw donde, en 1942, a la edad de 16 años, se casó. Ella y su marido fueron capturados en una redada de la SS durante su visita a Stanisławów pero la pareja logró escapar. Posteriormente se vieron obligados a trasladarse a diferentes guetos romaníes en Lublin, Lodz y Belzec, de donde huyeron y pudieron llegar a Rozwadow, donde los alemanes habían organizado un campo de trabajo para Rroma. En Rozwadow, Alfreda fue contratada en el ferrocarril y logró obtener un permiso de trabajo que le daba cierta protección contra nuevas detenciones. Se involucró en la salvación de judíos y gitanos, especialmente niños, de la muerte a manos de los nazis. Ella iba a los sitios donde se enteraba que había habido masacres de las poblaciones judías y gitanas a buscar supervivientes (muchas veces mataban a un grupo en un bosque y entre los cadáveres quedaba algún niño herido o muerto de miedo pero aún vivo). Markowska los llevaba a su casa, los ocultaba y obtenía documentos falsos para ellos, que los protegían de los alemanes. Así consiguió salvar a unos cincuenta niños y niñas.

Romani-Resistance-flyer-los-3

El más notable de los actos de rebeldía ocurrió en el llamado “campo gitano” en Auschwitz, el martes 16 de mayo de 1944. Fue una insurrección liderada por mujeres.

Las autoridades nazis habían decidido liquidar el campo gitano, acabar con los 6000 hombres y mujeres, niños y niñas, gitanos y gitanas que en esos momentos tenían allí prisioneros. Y la red de resistencia interna del campo avisó a los gitanos. Entonces, las prisioneras y los prisioneros romaníes se armaron con piedras, con palos y con las herramientas que pudieron. Montaron barricadas y se refugiaron en los barracones a la espera de que la SS viniera a por ellos y ellas. Resistieron todo el día y toda la noche. Hubo muchas bajas por el lado gitano. También hubo bajas por el lado de los nazis. Muy pocas. Pero algunas gitanas y algunos gitanos consiguieron tasabar a alguno de aquellos perros malignos.

Aquel día no mataron a ningún gitano ni a ninguna gitana en las cámaras de gas. Los SS se vieron obligados a posponer el intento de liquidar el campo de familias gitanas por otros pocos meses. Los días y semanas siguientes sometieron a los gitanos al ayuno. A la mitad, más o menos, los fueron trasladando a otros campos. Finalmente, el 2 de agosto de 1944 acabaron con los casi tres mil prisioneros gitanos y gitanas que quedaban.

En recuerdo y homenaje a aquellas mujeres y a aquellos hombres conmemoramos la fecha del 16 de mayo como el Día de la Resistencia Romaní.

Ma bister! ¡No lo olvides!

Anuncios

5 comentarios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s