¡Pretendemos gitanizar el mundo!

Pasqual Martínez i Garcia, escritor gitano valenciano del siglo XIX

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Nació en Valencia el 28 de octubre 1772, cuando se cumplían 23 años de la Gran Redada y tan solo 7 del indulto de los últimos prisioneros gitanos de aquella terrible operación de exterminio. Faltó en Carlet en 1842.

Santa Catalina Mártir, Valencia, en la actualidad. Aquí fue bautizado el Tío Pasqual

Fue bautizado el 30 de octubre de 1772 por el vicario Don Mariano Campos en la parroquia de Santa Catalina Martir sita en la actual Plaza de Lope de Vega (Valencia) con los nombres de Pascual Simón Tadeo.

Su papa, también llamado Pascual, era cordelero, es decir, hacía cuerdas y cordeles y otras artesanías de cáñamo y esparto, y tenía un establecimiento en la Calle Porta Nova de Valencia. La fibra de cáñamo y el esparto se han trabajado tradicionalmente en la Comunidad Valenciana y especialmente entre los calós del terreno. Nuestro Pasqual aprendió el oficio y de él se mantuvo toda su vida.

Su mama se llamaba Mariana García. También sabemos que tuvo al menos un hermano pero ignoramos su nombre.

Sabemos que vivió un tiempo en Cartagena trabajando como cordelero en el Arsenal de Cartagena donde habían sido prisioneros los gitanos del Reino de Valencia y de otras regiones y condenados allí de por vida a trabajos forzados a consecuencia del intento de exterminio que supuso la Gran Redada.

Su dominio del idioma valenciano indicaría el arraigo de su familia en el Reino de Valencia además de su esmerada educación. Por otro lado, el hecho de que su padre regentara un establecimiento, una cordelería, nos indica que era una familia asentada, de cierto nivel económico. Ambos hechos contribuyeron a que el Tío Pasqual recibiera una edecución y dispusiera de tiempo para dedicarse a la literatura.

Escribió en valenciano pero introdujo numerosos préstamos lingüísticos, gitanismos, procedentes del caló, del gitano español, que derivan a su vez del romanó. También escribió en caló un sainete que no he podido encontrar.

Fue un escritor popular. Famoso por sus coloquios y sus poemas satíricos. Tanto que incluso se los plagiaron y nuestro querido Tío Pasqual tuvo que llegar a retar en duelo a uno de sus plagiarios.

Su Raonament i col·loqui nou de Nelo el Tripero (Razonamiento y coloquio nuevo de Nelo el Tripero) fue representado por el propio autor como una obra teatral con lo cual estaríamos ante la primera obra de teatro conocida escrita por un autor gitano. Este coloquio tuvo tal éxito que se conocen al menos 13 ediciones del mismo estando la más antigua fechada en 1792 e impresa en la Imprenta Laborda de Valencia. Otras ediciones que se conocen fueron publicadas en Alcoy, Játiva y  Barcelona.

 

 

Se inspiró en los ladronzuelos que rondaban por el mercado de Valencia para crear el personaje de Nelo el Tripero: anacrónico pícaro cuya vida transcurre entre pequeños hurtos, oficios efímeros, encarcelamientos en la prisión de Sent Arcís (San Narciso) y condenas en galeras reales. Y cuyo oficio, tripero, consistía en recoger por medio de un largo pincho las tripas de los caballos destripados en las corridas de toros de la época.

En este coloquio introdujo el gitanismo estaribel que ha pasado a formar parte del valenciano (Diccionari històric del valencià col·loquial Segles XVII, XVIII i XIX, de Joaquim Martí Mestre, 2006).

Otros gitanismos utilizados en este coloquio son:

Choro (ladrón): ixquí un choro tan probat

Churí (navaja, cuchillo): el churi desembainat

Terne (joven, valiente) y traguelar (traer): el terne que ha de ser terne ha de traguelar el pa

Naste (nastis, no puede ser): naste, naste, nasterá

La aportación de este coloquio a la literatura valenciana es innegable aunque hayan tratado de invisibilizarla: tal y como afirmó Ricardo García Moya en el Diario de Valencia el 5 de enero de 2003: «el coloqui de Nelo llenaría de calidad la Historia de la literatura valenciana del XVIII (sin equivalente en la catalana), aunque las reediciones del XIX, incluida la barcelonesa, catalanizaron su morfología».

Por otro lado, Joaquim Martí Mestre afirma que «basta una ojeada a los catálogos bibliográficos valencianos para darnos cuenta del importante papel de los coloquios en la literatura valenciana de los siglos XVIII y XIX» (Pseudònims i tècniques interpretatives dels col·loquiers valencians dels segles XVIII i XIX i altres reflexions sobre l’onomàstica dels col·loquis, en Col·loqui Onomàstica, II [1997], 653-681)

Así mismo, su sainete La novela de Cañorra, escrita en caló, tuvo un gran éxito en Valencia cuando se representó en el teatro que estaba junto al Portal de la Trinidad. Aquí también tendríamos una primicia, según creo, nunca superada: una obra de teatro, un sainete, escrita toda ella en caló.

Escribió otros coloquios: Chusep Patricio Vint ungles, Coloqui de Jusep Patrício Gandumbes, compost per un aforrador de gaites,  L’embarc de l’albufera y Los aficionats a comèdies todos ellos cómicos y escabrosos. También escribió el relato Baltasariyo er gitano compuesto en versos endecasílabos ¡¡¡en caló!!.

A pesar de su importancia, ha pasado bastante desapercibido para la crítica literaria valenciana y, desde luego, no se ha visibilizado su condición de gitano. Así mismo, la variante de caló que utiliza, el caló valenciano, también ha pasado desapercibida para los estudiosos de esta lengua.

Y una última curiosidad: según algunos autores, la primera mención escrita de la palabra “paella” se encuentra en el Raonament i col·loqui nou de Nelo el Tripero

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