Medalla de Oro al Mérito

Con la presencia de todas las autoridades, instituciones y un público que abarrotaba el Teatro Isabel La Católica, el Ayuntamiento de Granada celebró el pasado 1 de febrero, fiesta de San Cecilio -patrón de Granada-, la entrega de sus distinciones en un acto presidido por el alcalde, Francisco Cuenca, y con los representantes de los distintos partidos políticos en la Comisión de Honores y Distinciones.

En dicha ceremonia y a título póstumo se le hizo entrega de la Medalla de Oro al Mérito de la ciudad al insigne escritor gitano José Heredia Maya. El Tío Pepe, que en gloria esté, alcanzó en vida los máximos reconocimientos dentro de su profesión ya que fue catedrático de la Universidad de Granada, sus obras teatrales se estrenaron y se representaron con gran éxito de público y de crítica, sus ensayos son referencias inexcusables en el pensamiento gitano español y su poesía fue siempre bien acogida tanto por la crítica como por el público de manera que sus ediciones siempre se agotaron. Probablemente, el mejor indicador de la valoración de la poesía del Tío Pepe sea su incorporación al acervo cantaor tanto de las juergas gitanas como de los y las artistas gitanos y gitanas.

Recogieron esta distinción su mujer, la profesora Matilde Moreno, y su hijo, el politólogo José Heredia Moreno cuyo discurso de agradecimiento reproducimos a continuación.

Jose Heredia
La profesora Matilde Moreno, esposa del Tío Pepe, y su hijo José Heredia Moreno.

<<Para la cultura clásica un héroe era aquél que desafiaba su destino, y dado que la mayoría de los héroes griegos acababan en el Hades, en la muerte, cabe concluir que lo heroico era esa misma actitud de desafío. Efectivamente, la cualidad heroica, lo absolutamente valiente y raro y extraordinario es plantarle cara al futuro que el mundo te reserva.

Gitano en un pequeño pueblo de la Andalucía franquista, mi padre conocía bien su destino: “Nacer en el seno de una familia gitana en España en el Sur, hoy día es un problema, es una tragedia”. Esto lo escribió en 1976. Mi padre conocía bien el destino reservado a los gitanos, lo denunció y se negó a doblegarse a él. Fue un héroe. Pero, igual que en las tragedias griegas, en muchos sentidos, ese heroísmo le llevó a la muerte: a veces a la muerte social, a ciertas muertes artísticas, y en última instancia, a la muerte física.

Por muchos matices que se puedan hacer, hoy en día nacer gitano sigue siendo una tragedia, y desafiar ese destino sólo se encuentra al alcance de individuos con cualidades heroicas, como las de mi padre. La presencia de tantos conciudadanos en este escenario atestigua la actualidad del legado artístico y literario de mi padre. La presencia de tantos gitanos y gitanas es señal de su legado político: la lucha por un mundo en el que no haya necesidad de convertirse en héroe, la esperanza de un mundo en el que ser gitano no sea una tragedia. A todos, gitanos y payos por igual, conciudadanos granadinos, agradecemos el recuerdo de mi padre y la asunción de su legado: la lucha por un mundo mejor para todos.>>

Pepe, mi hermano Pepe, concluyó su discurso con estos hermosos versos del poeta:

Un hombre tiene a su hermano

en otro hombre que tiene

igual de limpias las manos

 

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