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Europa es nuestra: un manifiesto

Iniciamos una nueva sección de firmas invitadas con este magnífico artículo de la profesora Ethel Brooks, gitana estadounidense, Profesora Asociada en los Departamentos de Estudios de Mujeres y Género y Sociología en la Universidad de Rutgers (New York, EE.UU.). Ha realizado investigaciones en una gran cantidad de sitios en todo el mundo, incluidos Londres, Estambul, Fall River, San Salvador, Dhaka y York City.

image_largeEs autora  de Unraveling the Garment Industry: Transnational Organizing and Women’s Work (University of Minnesota Press, 2007), que recibió el premio al Mejor Libro de 2010 de la Society for the Study of Social Problems. Ha contribuido con artículos en una serie de revistas académicas, incluyendo Nevi Sara Kali e International Working Class History. Actualmente está trabajando en dos proyectos de libros: Disrupting the Nation: Land Tenure, Productivity and the Possibilities of a Romani Post-Coloniality, y (Mis)Recognitions and (Un)Acknowledgements: Visualities, Productivities and the Contours of Romani Feminism, ambos centrados en la economía política y la producción cultural y la creciente violencia contra los ciudadanos romaníes (gitanos) en todo el mundo.

“Creo que tengo la obligación de llamar la atención sobre los Romá que tanto han contribuido al mundo y que tienen una historia de persecución”, dijo en una entrevista reciente.

En los últimos años, la prima Ethel ha hecho justamente eso, educar al mundo sobre los gitanos a través de su enseñanza, investigación y activismo.

Creemos que este discurso tan reivindicativo es cada vez más necesario.

 

Ethel Brooks

CEU (Central European University)/ Daniel Vegel, Budapest, 2015

Europa es nuestra: un manifiesto

La transformación civilizadora justificaba la colonización de la memoria, y por ende de los sentidos de las personas de sí mismas, de la relación intersubjetiva, de su relación con el mundo espiritual, con la tierra, con el mismo tejido de su concepción de la realidad, de su identidad, y de la organización social, ecológica y cosmológica

María Lugones

Europa tiene un problema de gachós, de payos.

Nosotras y nosotros somos europeos. Las personas gitanas hemos sido esclavizadas, transportadas, desalojadas, expulsadas; somos víctimas de la trata, esterilizadas por la fuerza, asesinadas.

Reivindicamos nuestra humanidad, reclamamos nuestra historia y reclamamos nuestro lugar en el suelo de Europa. Llevamos viviendo aquí ya un milenio y somos entre 10 y 12 millones; superamos en número a muchas de las naciones europeas reconocidas, incluidos suecos, serbios, irlandeses y austríacos.

Ustedes, las gachís y los gachós, las payas y los payos, se han beneficiado de nuestra experiencia: de nuestro conocimiento en la cría de caballos o en la carpintería, de nuestra capacidad de reciclar, comprar y vender, hacer música y arte.

Ustedes se han beneficiado de nuestro trabajo: como esclavas, como deportadas, como braceras que recogen vuestras cosechas, vuestras frutas y verduras; como limpiadoras de vuestra basura; como los peones que han pavimentado vuestros caminos y que han arreglado aquello que habíais roto y desechado. Incluso cuando negáis nuestra posición en el mundo, en la medida en que trabajáis para “incluirnos” –incluso a través de la Década para la Inclusión Romaní y más allá– lo que os negáis a ver es que el problema nunca ha tenido que ver con nuestra inclusión –por cierto, inclusión es una palabra demasiado inofensiva para describir las ofensas que se han cometido contra nosotras– sino más bien con el racismo, la segregación y la violencia, el genocidio y el asesinato masivo, las prácticas explotadoras y extractivas a las que hemos estado constantemente sometidas.

Ustedes se han beneficiado de tales exclusiones, de tales prácticas, de la violencia –incluso aunque usted en concreto no la haya llevado a cabo– y de la exotización de nuestra cultura, de nuestras posiciones como sujetos; se han aprovechado para asegurar su empleo, sus riquezas, su sentido de superioridad, su sentido de su propia riqueza cultural.

Rechazamos su apartheid cultural. Rechazamos su imperialismo cultural. Rechazamos sus fantasías sobre nuestras patologías, sobre nuestra sexualidad, sobre nuestra música y nuestra cultura. Dejaremos de proporcionarles imágenes para alimentar esa fantasía, aquellas que les han beneficiado material y culturalmente, pero que son testimonio de las formas en que ustedes, los gachós y las gachís, extraen, se apropian, manipulan –roban de hecho– nuestra cultura.

Trabajan ustedes para representarnos, trabajáis para administrarnos, gobernarnos, para lidiar con lo que es, en última instancia, tu “problema gitano”, lo que nos convierte en un “problema de gachés”, marcado por la violencia racista, la representación racializada y la apropiación cultural, social y económica.

Nos negamos: rechazamos esta representación, el robo cultural y la explotación que se ha llevado a cabo contra nosotras en nombre de lo que es interesante, lo que es exótico, en el nombre de nuestra Alteridad. A partir de este momento, denominaremos todo eso como lo que realmente es: representaciones de gachó, fantasías de payo, manipulaciones de la gitanidad.

Repito: hacemos un llamamiento al fin del apartheid cultural, al fin de la apropiación cultural. Hacemos un llamamiento a la solidaridad entre las personas oprimidas. Hacemos un llamamiento a la renovación de la negritud para que pensemos en las oportunidades que nos ofrece ese concepto cuando se tiene en cuenta a las personas romaníes, a las gitanas y a los gitanos. Porque nosotras también somos negros. Tenemos diferentes tonos de piel, diferentes colores de ojos o diferentes colores y texturas de cabello, pero somos negros. De hecho, negro es una de las denominaciones que nos hemos dado a nosotras mismas en nuestro idioma: Kalo, Kali, Kale. Todos ellos significan negro. Usted, a su vez, a menudo se refiere a nosotros con insultos raciales, con epítetos que significan nuestra negritud: gitano, Gypsy, Zigeuner, Tsigan, Zigan, Cigano. Todos estos nombres son marcadores de nuestra negritud impuestos desde el exterior como lo es la discriminación sistemática, la segregación, la violencia y la apropiación a las que hemos estado sometidas las personas gitanas durante siglos y en el momento actual, con una fuerza y ​​frecuencia cada vez mayores.

Es hora de reclamar nuestra negrura para trabajar en solidaridad con otras personas de color, con los negros en todo el mundo, con los que antes eran colonizados, explotados, esclavizados, aquellos que han tenido historias paralelas; aquellos cuyo trabajo, cuya cultura, cuyas personas y cuerpos han sido objeto de violencia y apropiación racista. Es hora de renovar el mandato de la negritud como complemento y contestación del discurso de los Derechos Humanos que no ha logrado lo que era necesario en relación con el Pueblo Gitano. El discurso de los Derechos Humanos no nos ha llevado a la categoría de lo humano sino que ha permitido que la violencia, el asesinato, la segregación y el intento de genocidio florecieran, incluso cuando se ha trabajado para incluirnos en la categoría de lo humano.

Somos humanos. Somos negros. Somos Romá. Somos mujeres, hombres, niños. Somos padres, hijos, hermanas, hermanos, tías, tíos, abuelos, abuelas. Somos todos. Somos extraños. Somos hermosos. Reivindicamos nuestra identidad en toda su complejidad, multiplicidad, belleza, unidad, como un camino político.

Otra política. Una política más allá del problema de los gachés. Una política de esperanza. Una política de Romanofuturo.

Reivindicamos la nacionalidad sin aspirar a la jerarquía del Estado-nación; no aspiramos a la tiranía de la frontera ni al imperativo del imperio que forman parte del legado de Europa, encarnado en el sistema actual de Estados-nación.

Reivindicamos el derecho al espacio público: estar en público, ser parte del público, contribuir al bien público y reclamar el bien público como ciudadanos.

Reivindicamos el derecho a tener un hogar, el derecho a tener un lugar, el derecho a que nuestros barrios no estén situados en vertederos tóxicos.

Exigimos acceso a escuelas no segregadas, a la educación equitativa,  a tener instalaciones educativas adecuadas y planes de estudio también adecuados.

Reivindicamos el derecho a vivir con salud, en paz y con tranquilidad; el derecho a la seguridad y a ser protegidos; el derecho a la protección del Estado; y el derecho a que se apliquen las leyes; reclamamos el derecho a la atención médica.

Reivindicamos la equidad de género, la igualdad de género y exigimos una sexualidad posterior a Auschwitz que esté libre de esterilización forzosa, que nos permita identificarnos de la forma que elijamos, que brinde seguridad a nuestras vidas, medios de subsistencia y educación para todos los miembros de nuestras familias, que promueva el florecimiento de nuestras niñas junto a nuestros niños.

Reivindicamos igualdad de acceso al empleo y el fin de la discriminación en el mercado laboral; reclamamos las redes de seguridad del estado de bienestar y de la protección de los trabajadores.

Exigimos la libertad de cruzar fronteras y la capacidad de establecernos sin temor a la expulsión y la deportación.

Reivindicamos seguridad y protección contra la violencia racista. Exigimos seguridad contra los asesinatos ultranacionalistas. Reclamamos restitución y reparación histórica por los siglos de esclavitud, por las numerosas leyes antigitanas que han estado vigentes en toda Europa a lo largo de nuestra existencia aquí; reclamamos el reconocimiento y la reparación por los asesinatos cometidos por los nazis y sus aliados. Reclamamos la libertad.

Berlín es nuestro. Estambul es nuestro. Lety es nuestro: incluso debajo de la granja de cerdos nuestros huesos se mezclan con el suelo de Europa. Sofía es nuestra. Milán es nuestro. Granada es nuestra, Córdoba, Madrid, Alicante, Barcelona son nuestros. Jaén, Bilbao y Málaga nos pertenecen.. Londres, París, Belgrado y Frankfurt son nuestros. Pertenecemos a Shutka, Budapest, Amsterdam, Nueva York y Buenos Aires. Europa es nuestra. Somos Europa.

Reclamamos la persecución que enfrentamos. Reclamamos el milenio de violencia, exclusión, extracción y esclavización que hemos padecido. Nosotras y nosotros reclamamos Europa. Reclamamos la ciudad. Reclamamos el mundo. Reivindicamos nuestro lugar, nuestra historia, nuestro futuro. Reclamamos Romanofuturo. Romanofuturo es el futuro de todas y todos. La libertad para nosotras y nosotros es libertad para todas y todos.

Notas:

  1. La cita de María Lugones está extraída de Toward a Decolonial Feminism, Hypatia (4), Fall 2010: 742-759 a través de la traducción de Gabriela Castellanos: Hacia un feminismo descolonial, La manzana de la discordia, Julio – Diciembre, Año 2011, Vol. 6, No. 2: 105-119
  2. El campo de concentración de Lety (República Checa) fue un campo específico para personas gitanas durante la 2ª Guerra Mundial en el cual sufrieron presidio un total de 1309 personas de las cuales 326 murieron (incluidos 30 niños) y más de 500 fueron deportadas a Auschwitz donde fueron exterminadas. En la actualidad, sobre el terreno que ocupó el Campo de Lety se alza una granja de cerdos (Nota de los traductores).
  3. La traducción de este artículo ha corrido a cargo de Silvia Agüero y Nicolás Jiménez
  4. Este artículo fue publicado originalmente en inglés en el blog del European Romani Rigts Center el pasado 20 de octubre y en español también ha sido publicado por Nevipens Romani el 25 de octubre y por Píkara Magazine el 27 de este mismo mes.

 

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Para conocer la Gran Redada

La Gran Redada es uno de los episodios más oscuros de la Historia de España y constituye el culmen de la saña persecutoria antigitana. Es el intento de genocidio más antiguo de la historia universal. Sin embargo, no fue más que una línea de continuidad del proceso de gestión política y legislativa de la cuestión gitana en el territorio español.

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Zenón de Somodevilla ¡Hasta el nombre lo tenía bonito el desgraciao! Marqués de la Ensenada, organizador de la Gran Redada ¡Mal reposo tenga!

No ocurrió de manera inesperada sino que estaba preparada desde mucho tiempo antes y fue amparada en un procedimiento legal. De hecho, la decisión fue tomada por la más alta instancia legislativa de este país en ese momento, que era el Consejo de Castilla -era la columna vertebral y principal centro de poder de la estructura de gobierno-, cuyo gobernador, Gaspar Vázquez de Tablada, a la sazón Obispo de Oviedo, fue, junto con el Marqués de la Ensenada, Secretario de Estado (equivalente a un primer ministro o a un presidente del gobierno actual) el instigador y promotor de la Gran Redada. Es decir, todos los poderes del Estado se concitaron para tratar de exterminar a las gitanas y los gitanos.

En 1721 se constituyó la llamada Junta de Gitanos que llegó a la conclusión de la inutilidad de la política seguida hasta entonces hacia el Pueblo Gitano, así como el inconveniente que suponía la inmunidad eclesiástica para lograr una prisión general.

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Papa Benedicto XIV, el joío que autorizó la extracción en sagrado de los gitanos y las gitanas ¡Que no halle reposo hasta que la Iglesia Católica pida perdón por sus crímenes antigitanos!

El Papa Benedicto XIV accedió a ello en 1748, al conceder la extracción de sagrado, es decir, al retirarles a los gitanos y a las gitanas el derecho de asilo, de inmunidad, que todos los seres humanos tenían. Enrico Enríquez era entonces el Nuncio de su Santidad en España.

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Cardenal Enrico Enriquez, Nuncio Apostólico de su Santidad en España, que transmitió el breve papal que autorizaba la extracción en sagrado de los gitanos y las gitanas ¡Maldecío se vea!

Despojados en 1748 del derecho de asilo en sagrado, el Consejo de Castilla, con su presidente Gaspar Vázquez de Tablada al frente ¡Maldito sea su nombre una y mil veces! acordó su arresto para “sacarlos de España y enviarlos divididos en corto número a las provincias de América”.

Conocedores de que una medida similar había fracasado en Portugal, se acordó emprender el “exterminio” biológico por lo que en junio de 1749 ya se planeaba una redada para capturar el mayor número posible de gitanos y gitanas de todas las edades a partir de los padrones confeccionados con motivo de la pragmática de 1745.

Y todo ello ocurrió al amparo del Rey Fernando VI.

Fernando_VI_de_España_(Museo_del_Prado)

El Rey Fernando VI ¡Qué chungaló siñaba el jambo! autorizó la Gran Redada ¡Mal fin tenga tu ralea mientras no pidan perdón!

La Gran Redada, también conocida como Prisión general de gitanos, se inició de manera sincronizada en todo el territorio español a las doce de la noche del miércoles 30 de julio de 1749 con el objetivo declarado de arrestar, y finalmente «extinguir», a todos los gitanos y gitanas del Reino de España.

Entre 9.000 y 12.000 personas de todas las edades fueron apresadas aquella nefasta noche.

(1) Orden

Habiendo resuelto el rey se recojan para destinar como lo tenga por conveniente todos los gitanos avecindados y vagantes en estos reinos, sin excepción de sexo, estado, ni edad, y respecto de no haberse logrado completamente en la prisión de todos mandada hacer en el día 30 del mes pasado. Manda ahora S.M que por todos medios y en todas partes se solicite y asegure la de los que hubieren quedado, sin reservar refugio alguno a que se hayan acogido, respecto de estar convenida con el Nuncio de Su Santidad la extracción del sagrado mediante la ordinaria caución, y haciendo responsable de la omisión o defecto que se experimentare a las justicias ordinarias de los pueblos y jurisdicciones en que suceda y se averigüe

La Gran Redada es, por desgracia, aún un hecho totalmente desconocido por la ciudadanía e ignorado por el Poder.

Os ofrecemos a continuación los libros que cualquiera que desee saber sobre la Gran Redada debe leer y que están disponibles en el mercado.

Gran redada

La Gran redada de Gitanos, de Antonio Gómez Alfaro ¡Dios lo tenga en su Gloria!

La Gran redada de Gitanos, de Antonio Gómez Alfaro (ISBN: 84-87347-09-6) fue editado por la Asociación Presencia Gitana en 1993 pero aún es posible adquirirlo tal y como anuncian en su web al módico precio de 9,02 eurunos.

Antonio Gómez Alfaro, desgraciadamente fallecido el 22 de junio de 2016, fue quien primero sacó a la luz esta terrible historia.

Y Manuel Martínez Martínez ha continuado la investigación y cada día en su blog nos está enseñando en detalle cómo fue el intento de exterminio antigitano además de haber escrito estos dos magníficos e imprescindibles  libros:

 

  • (2014). Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de “exterminio” (1748-1765), Almería, España: Universidad de Almería. (ISBN: 9788416027316), que podéis encontrar en Amazon por 16,01 eurunos.
  • (2015). Nunca Más. Homenaje a las víctimas del proyecto de “exterminio” de la minoría gitana iniciado con la redada de 1749, Almería, España: Círculo Rojo (ISBN: 9788491152750), que venden en la propia editorial al asequible precio de 17 euricos.

Te aves baxtali, bibie! ¡Felicidades Tía!

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«Que los sufrimientos de los gitanos también encontrarán un lugar en la historia de Alemania»

Dentro de tres días será el cumpleaños de la Tía Philomena Franz. Cumplirá 95 años ¡Dios la bendiga! Es un lujo tremendo tenerla aún entre nosotros y debemos celebrarlo.

No abundan las personas  gitanas mayores. No. Desde hace años hay evidencia científica de que la esperanza media de vida de la población romaní es menor. Así que el mero hecho de encontrar a una gitanica con 95 años ya es motivo de alegría. Además, en el caso de la Tía Philomena se dan unas circunstancias que hacen de su vida un verdadero milagro.

La Tía Philomena Franz nació el 21 de julio de 1922 en Biberach an der Riß, al sur de Alemania, en una familia de gitanos sinti que se dedicaban a la música.

Era la más pequeña de los 8 hijos de la familia. Su papa, Dios lo tenga en su Gloria, el Tío Johann Köhler, era violonchelista y su mama, que en Gloria esté, era cantante.

El Tío Johann tocaba en un cuarteto de cuerda que obtuvo en 1906 la “Rosa de Oro” que otorgaba el Príncipe  Wilhelm II de Württemberg  y que éste le entregó en propia mano. En 1942 fue asesinado en el Campo de Mauthausen.

Eran gitanos caseros, como diríamos los calós españoles, no eran nómadas. De hecho, la mayor parte de los gitanos y gitanas que cayeron víctimas del Samudaripen/Porrajmos (ya sabes, el genocidio antigitano durante el nazismo que se llevó por delante la vida del 80 % de la población gitana europea) no eran nómadas, vivían en sus casicas.

Desde noviembre de 1935 las leyes raciales de Nüremberg se aplicaron a los gitanos pero la Tía Philomena y su familia lograron esquivarlas hasta 1938 cuando fue identificada como gitana y tuvo que dejar la escuela secundaria ya que no estaba permitido que los alemanes no arios fueran a secundaria.

En 1939, entró en vigor el “Decreto de fijación” de los gitanos: todos los miembros de la familia tenían que registrarse en un censo específico que incluía la toma de las huellas digitales. A partir de ahí, no podrían viajar. La promulgación de este decreto pilló a la familia en un viaje de regreso de París, en su propio coche y con todos los instrumentos musicales que les fueron requisados. Ya no podrían actuar como músicos. Los convirtieron en mano de obra esclava ya que les obligaron a trabajar en fábricas. La Tía Philomena Franz fue obligada a trabajar como esclava en la empresa de municiones Haga de Stuttgart.

«Mi hermana y yo fuimos obligadas a trabajar en una fábrica de municiones. 12 o 14 horas al día. Todos los días. Sin mascarillas. Por nuestras manos pasaban cada día 150
bombas explosivas… En unos pocos días, los ojos y todo el cuerpo, me escocían y se me pusieron de color amarillo como un limón. Las fuerzas me abandonaron. ya no podía más. El supervisor se dio cuenta y me golpeó en la cara»

Fue deportada a Auschwitz desde su trabajo. Llegó el 21 de abril de 1944 y fue registrada con el número de prisionero Z-10.550. El 25 de mayo de 1944, como castigo por haber participado en la Insurrección la trasladaron al campo de concentración de mujeres de Ravensbrück. De allí también intentó huir. Fue capturada y ese intento de fuga le costó 10 días en la celda de castigo, sin ver la luz. Fue trasladada al Campo de concentración de Neuengamme de donde se escapó definitivamente: atravesó a nado el Río Elba y se refugió en casa de unos campesinos hasta que llegaron las tropas rusas.

El Samudaripen/Porrajmos se llevó por delante a sus padres, tíos, sobrinos, sobrinas y a cinco de sus siete hermanos. Uno de sus hermanos supervivientes incluso fue soldado de la Wehrmacht (el ejército alemán) como muchos otros gitanos. La mayoría de ellos fueron deportados desde el frente a los campos de concentración.

Su hermanica, a las que vio morir en Auschwitz, le dijo que renunciase a la venganza. Entonces le costó aceptarlo pero después ese mensaje le ha ayudado a vivir.

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Portada del libro Zigeunermärchen. Por desgracia, sólo está disponible en alemán

Su primer libro Zigeunermärchen (Cuentos de hadas gitanos) fue publicado en 1982,  dirigido al público infantil, no sólo contiene cuentos sino que la Tía Philomena aprovechó para introducir en él los usos y costumbres de los gitanos. Philomena sentía que la gente no consideraba iguales a los gitanos y con su libro pretendía cambiar el modo en que la gente nos mira de manera que los gachós se despertasen con una mirada más comprensiva.

En su segundo libro Zwischen Liebe und Hass, Ein Zigeunerleben (Entre el amor y el odio, una vida gitana, 1985), la Tía Philomena narró su biografía: su infancia feliz, la expulsión de la escuela, el trabajo forzado, Auschwitz y tener que empezar de cero. Es uno de los primeros libros escrito por uno de los supervivientes del Samudaripen/Porrajmos.

 

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Portada de su segundo libro. Tampoco está disponible en español

 

La Tía Philomena ha presentado su testimonio en instituciones educativas y medios de comunicación. La razón que la llevó a realizar esta labor en las escuelas es porque su hijo mayor, en 1960, sufrió experiencias de discriminación, de antigitanismo en la escuela de Colonia a la que iba. Los demás niños lo insultaban llamándole “sucio gitano”.

Pero poco a poco fue entendiendo que el hecho de haber sobrevivido al genocidio le otorga una responsabilidad en dar a conocer su experiencia como víctima de la persecución nazi. Además, como cristiana devota, estaba convencida de que Dios le había permitido sobrevivir con el fin de que pudiera informar al mundo.

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«Cuando amamos, somos ricos»

La Tía Philomena tiene una hija y cuatro hijos y vive en Colonia (Alemania).

Baxtalo tu dives, śeliberś te Ʒives! ¡Cumpleaños feliz!

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Valiente luchador por la causa romaní

El Tío Eli Frankham, qué en Gloria esté, fue un poeta y un carismático líder de la lucha por los derechos civiles del Pueblo Gitano del Reino Unido. Fue, además, fundador y presidente de la Asociación Nacional de los Derechos Romaníes (NRRA). Fue boxeador profesional, músico y narrador, y era conocido y respetado por los gitanos y los travellers en toda Gran Bretaña.

El Tío Eli nació en un vardo, en un carromato, en Chanctonbury (Sussex, Reino Unido). Durante su infancia viajó por el sur de Inglaterra hasta que su familia compró un terreno en el pueblo de Hampshire Horndean, donde asistió a la escuela. A diferencia de muchos de su generación, aprendió a leer y escribir, aunque también experimentó el racismo antigitano contra el que iba a luchar durante toda su vida.

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“Yo era el único gitano en la escuela y me insultaban diciéndome ‘Gippo, Gippo’. Lo pasaba mal, así que empecé a luchar, a pelearme con los niños y a hacer novillos”

El Tío Eli fue siempre un luchador. Venía de güena rama: la familia Frankham, que ha dado al mundo varios campeones de boxeo siendo el más conocido Johnny “Gypsy” Frankham que fue campeón de peso ligero británico en 1975 y se hizo famoso por haber noqueado al campeón de los pesos pesados Muhammad Ali en un combate de exhibición.

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Así se anunciaba el combate de exhibición que enfrentó al campeón Muhammad Ali contra el gitano Johnny Frankham

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El campeón Ali no resistió los puñetazos del gitano y acabó noqueado en el suelo

Para hacer honor a la tradición familiar, el Tío Eli empezó su carrera en el boxeo y durante la II Guerra Mundial se convirtió en el campeón de peso medio del Ejército Inglés de Tierra de Oriente Medio mientras servía como corneta.

Durante la guerra, el Tío Eli encontró un grupo de gitanos en Palestina y descubrió que podía entenderse con ellos en romanó. Esta experiencia encendió su interés de por vida y le hizo tomar consciencia de su pertenencia a la nación Romaní.

Su relación con los gorjia, los gachés, con los payos académicos no siempre fue buena. Desconfiaba de los académicos que trabajaban dentro de la “industria de lo gitano”, porque creía que trabajaban con los gitanos únicamente para promover sus propias carreras académicas.

El Tío Eli era, igualmente, intransigente con la corrupción dentro de las organizaciones gitanas.

Sus quimeras, sus luchas, por la emancipación del Pueblo Gitano fueron muchas: El Tío Eli fundó la National Romani Rights Asociation (Asociación Nacional de los Derechos Gitanos) en la década de 1970’s; luchó por la Ley de Sitios de Caravanas de 1968 (Caravan’s Sites Act), que, por primera vez en la historia del Reino Unido, obligaba legalmente a las autoridades locales a que proporcionasen sitios para que los gitanos y los travellers aparcasen sus caravanas y vivieran en esos lugares; se opuso a una legislación como la Ley de Justicia Penal de 1994, que eliminaba la obligación legal impuesta por la Ley de 1968, y aún más, criminalizaba la vida nómada tradicional con el nuevo delito de “allanamiento de morada”…

Además de este activismo, el Tío Eli desarrolló una gran labor social ayudando a cientos de familias romaníes a que combatiesen las normativas locales de planificación que les impedían incluso establecerse con caravanas en los terrenos que ellos mismos habían adquirido. Como resultado, miles de niños y niñas romaníes han tenido acceso a la educación y a la salud. Trabajando de forma voluntaria se ganó un gran respeto de su Pueblo y gastó miles de libras de su propio bolsillo para perseguir sus objetivos. Nunca recibió ningún reconocimiento oficial.

El Tío Eli era a la vez moderno y tradicional. Creía que la educación es crucial para la emancipación romaní pero también valoraba la tradición gitana: se ganó la vida con el trato de caballos durante toda su vida y jamás aparecía en público sin su pañuelo al cuello.

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“En una época en la que la vida nómada está casi prohibida, ferias como ésta unen a la comunidad gitana, son los lugares donde nos encontramos. El ataque a esta feria es por lo tanto un ataque directo a la comunidad gitana de este país”

La última acción pública del Tío Eli fue luchar contra la prohibición de la celebración de la antigua feria de caballos de Horsmonden en Kent tan solo unos meses antes de fallecer.

Encabezó una marcha de manifestantes romaníes, desempolvó su vieja corneta e hizo un discurso apasionado en el que supo poner el enfoque en los Derechos Humanos y no tanto en el derecho a conservar una tradición sino en el derecho de reunión pacífica o derecho de asamblea (como se puede ver en la pancarta esa libertad de asamblea es lo que reclamaban) lo que hizo que tanto las autoridades como la opinión pública entendieran su reivindicación.

Tío Eli Frankham, poeta y líder de derechos civiles, gitano inglés nacido el 26 de noviembre de 1928 faltó el 03 de diciembre de 2000. Te avel kovli phuv lesqe!

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¡Qué mal bajío tienen los críticos!

Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571- Porto Ercole, 18 de julio de 1610) fue un pintor italiano considerado el primer gran exponente de la pintura del Barroco.

Como pintor siñaba un fenómeno y tuvo mucho éxito. Ahora, terelaba, según cuentan, mu mala follá ¡siñaba un malasombra! Según dicen tuvo varias quimeras y en una de ellas incluso hizo una muerte ¡No  veas cómo siñaba el jambo Caravaggio!

Una de sus características como pintor es el realismo con el que retrata a sus personajes. Así mismo, su uso del claroscuro hizo que fuese admirado incluso por los pintores coetáneos.

El claroscuro no lo inventó Caravaggio pero fue él quien le dio la técnica definitiva, oscureciendo las sombras y transformando el objeto en un eje de la luz, cada vez más penetrante. Con este tipo de pintura, los artistas comenzaron a plasmar el físico y la psicología de los personajes de una forma cada vez más real y aguda. Este claroscuro se realizaba mediante el contraste de luces proyectadas sobre los elementos de la obra, otorgándole mayor importancia a unos sobre otros. De ahí que mediante esta técnica se consiguiera cierto aire tenebroso. La incorporación de este nuevo tratamiento lumínico, el tenebrismo, traspasó las fronteras de Italia. Bajo esta denominación se conoce la nueva estética lumínica que el artista utilizó en sus obras de madurez y a través de la cual se opta por iluminar intensamente y con un foco de luz artificial y exterior la escena principal del lienzo mientras el resto queda sumido en una profunda penumbra y oscuridad. Pero no la utilizó en las obras que nos interesan ya que son cuadros que realizó en su juventud.

A Caravaggio le gustaban más los modelos populares que las bellezas clásicas de manera que según cuenta Giovanni Pietro Bellori en 1672 ‒es decir, 70 y pico años después de pintados los cuadros por lo que habrá que confiar en su buena memoria, jiji‒ que cuando Caravaggio estaba asentado en Roma en una posición que ya le permitía pintar según su propio genio y no a las órdenes de otros, estaba un día viendo con otros artistas las más famosas escultura de Fidias (el más famosos de los escultores clásicos griegos) y de Glicón (escultor clásico griego autor del Hércules de Farnesio) y todos los demás pintores decían que esas esculturas eran tan bellas que debían ser consideradas como sus modelos. Entonces Caravaggio dijo que el público circundante era mucho más bello que esas esculturas y, para dar más autoridad a sus argumentos, llamó a una gitana que pasaba por la calle, la llevó a su taller y la pintó en actitud de echar la buenaventura ¡Olé los detalles!

Se conoce con el nombre de La Buenaventura a dos de sus obras. La datación de las dos representaciones de La Buenaventura ha sido muy controvertida, se cree que la primera versión –que actualmente se encuentra en Los Museos Capitolinos de Roma- dataría de 1594 mientras que la versión del Louvre, Paris, sería de un año después, de 1595. Las copias o réplicas de una misma obra, realizadas por un mismo autor, eran bastante frecuentes durante el Renacimiento y el Barroco. Muchos artistas contrataban aprendices y pintores de segunda fila para ponerlos a trabajar en su taller y así dar respuesta a la creciente demanda de los clientes, que demandaban imágenes que habían resultado especialmente exitosas.

La crítica ha destacado que el diálogo que se representa en estas obras está cargado de sobreentendidos eróticos y de alusiones a una confrontación subliminal payo/gitano. Hay que tener en cuenta que en esa época era motivo de escándalo tanto el contacto físico (la mano del gachó en la mano de la gitana) como el cruce de miradas y la arrogancia de la gitana que mira con fijeza al jambo.

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La Buenaventura (La Diseuse de bonne aventure, hacia 1595, olio sobre lienzo, 99 cm X 131 cm, Museo de Louvre, París, Francia)

Este cuadro, aunque es una de sus obras de juventud, fue una verdadera revolución en su momento, tanto por su estilo como por el tema representado. La mayoría de artistas de aquella época seguían reverenciando el arte clásico como modelo de belleza ideal y se inspiraban en las esculturas clásicas para crear los personajes de sus composiciones pictóricas. Sin embargo, Caravaggio prefería utilizar modelos de carne y hueso, gente que se encontraba en la calle y en las tabernas y que posaban para él a cambio de unas monedas. Y es que para Caravaggio, la verdadera belleza estaba en el mundo real, no en las frías esculturas.

El tema escogido era también bastante chocante. Aunque no es la primera vez que aparece: las fuentes más antiguas citan la quiromancia como una práctica típica de las gitanas y ello dio lugar a un gran número de pinturas (que iremos analizando en nuestro blog).

Un joven bien vestido y algo incauto, admirado por la belleza de la gitana o incluso pretendiendo seducirla deja que una linda gitana le lea la mano. Ella es bella y aunque su condición es más humilde que la del caballero aparece limpia y sana. La cara parcialmente en sombra de la gitana acentúa el matiz cobrizo de su piel. Lleva una especie de turbante blanco, una rodela (berno se llama en romanó) –un complemento que llevaron las gitanas de toda Europa hasta el S. XVII‒, y viste una camisa blanca con bordados en el cuello y una capa o mantón de tipo esclavina que se anuda sobre su hombro y llega hasta los pies y que también fue una prenda típica de la vestimenta de las gitanas.

Otro detalle interesante de esta magnífica obra es que la gitana está mirando a la cara al caballero de manera que Caravaggio supo ver que la gitana más que leer las líneas de la mano practica la psicología empírica al observar el rostro del cliente.

El tema representado no tenía nada que ver con los temas habituales de la pintura de la época: mitología, escenas religiosas y retratos de gente poderosa. Sin embargo, el cuadro tuvo muchísimo éxito, por el realismo con el que estaba pintado y por su ambigüedad. ¿Es una obra de tipo moralista que nos está enseñando qué vicios debemos evitar? Podría serlo, pero la forma que tiene Caravaggio de representar al “malo” (en este caso la chica gitana) no parece acusatoria. No la pinta fea para que nos parezca repulsiva (como sí hicieron otros muchos pintores) y nos alejemos psicológicamente de ella sino más bien lo contrario: su rostro es interesante y atractivo, como si Caravaggio sintiese simpatía por ella.

Se sabe que este cuadro perteneció a la noble familia romana de los Pamphili, y que fue regalado al rey Luis XIV cuando Bernini fue a Francia, pasando después al Museo del Louvre, donde se encuentra en la actualidad.

La crítica moderna lo considera una de las obras más representativas de Caravaggio porque recoge algunas de sus principales características, como el tratamiento de un tema cotidiano, incluso vulgar, el énfasis en el claroscuro logrado mediante la introducción de un intenso haz de luz lateral, la disposición de un fondo neutro dinamizado por luces y sombras, y el interés por la psicología de los personajes.

En ambas versiones los protagonistas ocupan la inmensidad del lienzo y están recortados de medio cuerpo, un hecho que facilita  que el espectador sienta como si estuviese mirando a través de un ventanal una escena típica de la época.

Casi toda la crítica parece de acuerdo en destacar que en la versión del Louvre los personajes están más definidos y la obra presenta mayor calidad. En ambos lienzos el fondo se mantiene neutro una característica propia del artista barroco, los personajes están recortados contra una pared y en ella se proyectan algunas sombras. La luz procede de un foco exterior e incide directamente sobre los personajes pero aún no vemos el afamado tenebrismo caravaggiesco ya que ambas son obras de su juventud.

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La buenaventura (Buona ventura, 1594, óleo sobre lienzo, 115 × 150 cm, Museo Capitolino, Roma, Italia)

El lienzo fue vendido en 1750 como original al Papa Benedicto XIV. Sí, sí, el mismo que autorizó la extracción en sagrado de los gitanos españoles con lo cual hizo posible la ejecución de la Gran Redada ¡Manda carajo que al cabrón le gustara ver a esta gitana en un cuadro y condenase a la cárcel a los gitanicos y gitanicas de carne y hueso!

En verdad este segundo cuadro muestra interesantes variaciones si se compara con el primero. El punto de vista es ligeramente más bajo, los personajes se encuentran más cerca del espectador y hay más tensión entre ellos, tanto en las miradas como en las poses. Aunque los colores y el vestuario son casi los mismos (la camisa del caballero es diferente) los rostros son bien diferentes. También el tratamiento de las luces y claros del fondo es distinto, menos contrastado.

Hemos querido dejar para el final el verdadero asunto que está en el fondo de todo esto: la mirada turbia del antigitanismo plasmada a través de la crítica.

La tarjeta descriptiva que acompaña el cuadro del Louvre dice lo siguiente:

«Un jeune homme élégant se fait prédire son avenir par une bohémienne qui lui dérobe discrètement l’anneau passé à sa main droite»

Sí, así me quedé yo, ojiplático perdido. Allí en mitad del Louvre… Yo con toda mi ilusión y ¡plaf! en to’ la boca: un joven caballero elegante se hace predecir su futuro por una gitana que le ¡¡¡roba!!! discretamente el anillo de su mano derecha ¡¡¡Los muertos a caballo del crítico!!!

Y no es el único. Casi todos los críticos que hemos leído para confeccionar este artículo cuentan la misma mentira. Sí, es mentira. Es jojana. En el cuadro no hay tal robo. La gitana no le está robando el anillo.

Fue Giulio Mancini en sus Considerazioni sulla pittura (redactadas en 1620 aunque fueron publicadas en 1956) quien vio, por sus propios prejuicios, por su propia mirada turbia que diría el Tío José Heredia, el detalle del robo. No, la gitana no está robando el anillo y no, el robo no está en el cuadro de Caravaggio pero sí, la crítica sí ve ese robo porque el robo está en la sucia y turbia mirada de los críticos.

Al parecer, Caravaggio tenía malasombra, era un pendenciero, un buscarruinas pero no tenía la mirada turbia: pintó a la gitana de manera que no nos resultase fea ni horrible. No pintó ni el robo ni el juego de seducción que la crítica ha achacado a la gitana y que después ha apuntalado el fenómeno de la hipersexualización de las gitanas en la pintura y la literatura.

El robo y la seducción son pura invención de quienes no saben ver nada más que a través de sus ojos cargados de prejuicios antigitanos. Son los críticos los que han tenido realmente mala baji y mal bajío (bueno, la RAE dice mal vahído, pero ya sabemos que los jambos de la RAE son unos ignorantes y de eso hablaremos otro día).

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Memoria y pogromos

Este año se cumplen 31 años del pogromo de Martos y 26 del de Mancha Real.

Martos

Gitanicos de Martos tuvieron que najarse para poner sus vidas a salvo de la barbarie incendiaria antigitana

Unos 200 vecinos jambos de Martos, Jaén, rociaron con gasolina e incendiaron, sobre las 23.30 del sábado 12 de julio de 1986, 42 viviendas de otras tantas familias gitanas ubicadas en la paupérrima barriada de Cerro Bajo. Los payos decidieron tomarse la justicia por su mano porque un gitano, al parecer borracho, agredió a un payo.

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Otro sábado, 18 de mayo, cinco años después (1991), en Mancha Real, también de Jaén, otra masa de jambos enfurecidos porque en una pelea un caló tasabó a un gachó decidió quemar las casas de los gitanos. Y consiguieron quemar 4 casas. Otras dos casas más fueron incendiadas posteriormente, una el 28 de junio y otra el 12 de julio de aquel mismo año.

El pogromo de Mancha Real tuvo un matiz más institucional: la Corporación Municipal, es decir, todos los concejales de todos los partidos, había adoptado un acuerdo unánime en un pleno para solicitar “a los delincuentes habituales” que abandonasen el término municipal y encabezaron las manifestaciones.

Antes y después ha habido otros pogromos: Torredonjimeno, Almoradí, Estepa, Castellar, Cortegana… Los de Mancha Real y Martos no fueron ni los primeros pogromos ni los que tuvieron peores consecuencias: en Torredonjimeno, en 1984, cinco personas gitanas (dos niños, una niña y dos mujeres) sufrieron heridas de gravedad provocadas por el incendio de su casa. Pero los pogromos de Martos y Mancha Real fueron muy simbólicos, muy mediáticos…

A muchas y muchos de nosotros se nos quedaron grabados en la mente y en el alma: la masa enfervorecida paya quemando las casas de los gitanos. Incluso Tony el Gitano cantó la tragedia.

No hubo grandes reacciones políticas, no hubo justos castigos para los culpables:

Ni en Martos: Antonio Espejo Cañadas y Antonio Espejo Gay, los dos únicos encausados por el caso Martos, fueron condenados en 1991 por la Audiencia Provincial de Jaén a tres años de cárcel cada uno y a indemnizar a cada uno de los 26 propietarios gitanos de las viviendas que fueron incendiadas la noche del 12 de julio de 1986 con cifras que rondaron las 200.000 pesetas (1.200 euros).

Tampoco hubo arrepentimiento del pueblo de Martos: 12.000 personas firmaron pidiendo el indulto para estos dos racistas condenados y 3000 personas se manifestaron por el mismo motivo.

Ni en Mancha Real: La Audiencia Provincial de Jaén condenó al alcalde de Mancha Real, Alfonso Martínez Hoz, y a los 10 miembros de la corporación municipal que gobernaba cuando se produjo el destrozo de las seis viviendas a un año de prisión menor por un delito de manifestación ilícita y a seis meses y un día de destierro por un delito contra la libertad de residencia. También fueron condenados a pagar tres millones de pesetas (18.000 euros) a cada una de las siete familias que abandonaron el pueblo en la madrugada del 18 de mayo de 1991. Además, se condenó a cinco vecinos por el delito de daños en las viviendas de la comunidad gitana a penas de 4 años, 9 meses y 11 días de prisión para cada uno de ellos. También tuvieron que pagar más de siete millones de pesetas (42.000 euros) de indemnización a los dueños de las casas destruidas. A esta pena hay que añadir un año de prisión menor por manifestación ilícita. Sin embargo, la sentencia absolvió al alcalde y a la corporación del delito de daños. Tampoco considera la sentencia que existiese inducción al no haber una incitación directa, ni complicidad por no haberse justificado que cooperasen en su ejecución. Los dos acusados de quemar dos viviendas en los meses posteriores a la celebración de la manifestación que terminó con la destrucción de las casas fueron condenados a 10 años de prisión para Francisco Ruiz Cantero, que se declaró inductor, y a dos años al vecino que colaboró en la quema.

Sí hubo víctimas, muchas, demasiadas. Y sus consecuencias siguen siendo dolorosas: la mayor parte de las familias huidas de Martos jamás regresaron a sus hogares y siguen desperdigadas, desarraigadas.


Para el movimiento asociativo gitano marcaron un hito: a raíz del pogromo de Martos las principales organizaciones gitanas se unieron y convocaron una manifestación en el Paseo del Prado de Madrid que reunió a más de 5000 personas. También el de Mancha Real concitó las voluntades de nuestras organizaciones y las principales estuvieron en la denuncia y pusieron dinero para pagar a los abogados.


La primera foto muestra la manifestación que encabezó el Alcalde (Martínez de La Hoz) de Mancha Real y que terminó atacando y quemando las casas de los gitanos. Fue tomada el 19 de mayo de 1991 y la firmó Ortega.

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La segunda, muestra a los 4 únicos niños gitanos de Mancha Real que se atrevieron a regresar al colegio tras las vacaciones de verano. A través de la reja le dijeron a los periodistas que no les gustaba que les gritaran “asesinos” (el día anterior, los padres y madres payos habían impedido la entrada de niños al colegio y habían increpado a los gitanillos). La foto se tomó el 19 de septiembre de 1991. No consta la autoría.

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Ambas fotos son de la fototeca de la Agencia Efe.
Es triste, lo sé, pero la memoria histórica hay que mantenerla viva para aprender sus lecciones y evitar que vuelvan a suceder cosas tan terribles.

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Primera pragmática antigitana 3 de marzo de 1499

 

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El domingo 3 de marzo de 1499, con la luna en su fase de cuarto menguante, el Rey Don Fernando y la Reina Doña Isabel, católicos ambos, firmaron en la villa de Madrid la primera pragmática antigitana. Decía así: «mandamos que desde el día que os fuere notificada (…) [dispondréis de] hasta sesenta días [para que] vosotros y cada uno de vos viváis por oficios conocidos (…) o tomades vivienda de señores a quien sirváis (…) y no andéis más juntos vagando por estos nuestros reinos como ahora lo hacéis o dentro de otros sesenta días (…) salgáis de nuestros reinos y no volváis a ellos de manera alguna so pena que si en ellos fuéredes hallados, o tomados sin oficio, o sin señores, o juntos, pasados los dichos días, que den a cada uno de vos cien azotes por la primera vez y le destierren perpetuamente de estos reinos y por la segunda vez que vos corten las orejas y estéis sesenta días en la cadena y tornéis a ser desterrados como dicho es y por la tercera vez que seáis cautivos de los que os tomaren por toda vuestra vida»
La hizo escribir el secretario del Rey y de la Reina, Miguel Pérez de Almazán al amanuense Juan Zapata, y no le tembló la mano a ninguno de estos cuatro.
Esta es la madre de todas la pragmáticas antigitanas que se han dado en España. Todas las posteriores se hicieron sobre la base de esta, ampliando las prohibiciones y reforzando los castigos en un in crescendo que tuvo su culminación en la Gran Redada de 1749, primer intento de genocidio de la historia de la humanidad.
Como veis esta pragmática establecía que si en el plazo de 60 días los gitanos de entonces no se integraban (tomaban un oficio conocido, se asentaban y dejaban de ir de un sitio a otro en compañía de otros gitanos), serían expulsados del Reino.
Menos mal que fracasó en su aplicación y por aquí seguimos vagando en compañía de quienes nos da la gana. Nuestros antepasados sufrieron, y mucho, la persecución a que dio inicio esta pragmática pero ni los Reyes Católicos ni su descendencia consiguieron su propósito, por eso siguen intentándolo ya que el objetivo de las políticas actuales sigue siendo el mismo, que nos integremos, que tomemos oficios conocidos y que no nos juntemos entre nosotros