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Valiente luchador por la causa romaní

El Tío Eli Frankham, qué en Gloria esté, fue un poeta y un carismático líder de la lucha por los derechos civiles del Pueblo Gitano del Reino Unido. Fue, además, fundador y presidente de la Asociación Nacional de los Derechos Romaníes (NRRA). Fue boxeador profesional, músico y narrador, y era conocido y respetado por los gitanos y los travellers en toda Gran Bretaña.

El Tío Eli nació en un vardo, en un carromato, en Chanctonbury (Sussex, Reino Unido). Durante su infancia viajó por el sur de Inglaterra hasta que su familia compró un terreno en el pueblo de Hampshire Horndean, donde asistió a la escuela. A diferencia de muchos de su generación, aprendió a leer y escribir, aunque también experimentó el racismo antigitano contra el que iba a luchar durante toda su vida.

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“Yo era el único gitano en la escuela y me insultaban diciéndome ‘Gippo, Gippo’. Lo pasaba mal, así que empecé a luchar, a pelearme con los niños y a hacer novillos”

El Tío Eli fue siempre un luchador. Venía de güena rama: la familia Frankham, que ha dado al mundo varios campeones de boxeo siendo el más conocido Johnny “Gypsy” Frankham que fue campeón de peso ligero británico en 1975 y se hizo famoso por haber noqueado al campeón de los pesos pesados Muhammad Ali en un combate de exhibición.

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Así se anunciaba el combate de exhibición que enfrentó al campeón Muhammad Ali contra el gitano Johnny Frankham

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El campeón Ali no resistió los puñetazos del gitano y acabó noqueado en el suelo

Para hacer honor a la tradición familiar, el Tío Eli empezó su carrera en el boxeo y durante la II Guerra Mundial se convirtió en el campeón de peso medio del Ejército Inglés de Tierra de Oriente Medio mientras servía como corneta.

Durante la guerra, el Tío Eli encontró un grupo de gitanos en Palestina y descubrió que podía entenderse con ellos en romanó. Esta experiencia encendió su interés de por vida y le hizo tomar consciencia de su pertenencia a la nación Romaní.

Su relación con los gorjia, los gachés, con los payos académicos no siempre fue buena. Desconfiaba de los académicos que trabajaban dentro de la “industria de lo gitano”, porque creía que trabajaban con los gitanos únicamente para promover sus propias carreras académicas.

El Tío Eli era, igualmente, intransigente con la corrupción dentro de las organizaciones gitanas.

Sus quimeras, sus luchas, por la emancipación del Pueblo Gitano fueron muchas: El Tío Eli fundó la National Romani Rights Asociation (Asociación Nacional de los Derechos Gitanos) en la década de 1970’s; luchó por la Ley de Sitios de Caravanas de 1968 (Caravan’s Sites Act), que, por primera vez en la historia del Reino Unido, obligaba legalmente a las autoridades locales a que proporcionasen sitios para que los gitanos y los travellers aparcasen sus caravanas y vivieran en esos lugares; se opuso a una legislación como la Ley de Justicia Penal de 1994, que eliminaba la obligación legal impuesta por la Ley de 1968, y aún más, criminalizaba la vida nómada tradicional con el nuevo delito de “allanamiento de morada”…

Además de este activismo, el Tío Eli desarrolló una gran labor social ayudando a cientos de familias romaníes a que combatiesen las normativas locales de planificación que les impedían incluso establecerse con caravanas en los terrenos que ellos mismos habían adquirido. Como resultado, miles de niños y niñas romaníes han tenido acceso a la educación y a la salud. Trabajando de forma voluntaria se ganó un gran respeto de su Pueblo y gastó miles de libras de su propio bolsillo para perseguir sus objetivos. Nunca recibió ningún reconocimiento oficial.

El Tío Eli era a la vez moderno y tradicional. Creía que la educación es crucial para la emancipación romaní pero también valoraba la tradición gitana: se ganó la vida con el trato de caballos durante toda su vida y jamás aparecía en público sin su pañuelo al cuello.

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“En una época en la que la vida nómada está casi prohibida, ferias como ésta unen a la comunidad gitana, son los lugares donde nos encontramos. El ataque a esta feria es por lo tanto un ataque directo a la comunidad gitana de este país”

La última acción pública del Tío Eli fue luchar contra la prohibición de la celebración de la antigua feria de caballos de Horsmonden en Kent tan solo unos meses antes de fallecer.

Encabezó una marcha de manifestantes romaníes, desempolvó su vieja corneta e hizo un discurso apasionado en el que supo poner el enfoque en los Derechos Humanos y no tanto en el derecho a conservar una tradición sino en el derecho de reunión pacífica o derecho de asamblea (como se puede ver en la pancarta esa libertad de asamblea es lo que reclamaban) lo que hizo que tanto las autoridades como la opinión pública entendieran su reivindicación.

Tío Eli Frankham, poeta y líder de derechos civiles, gitano inglés nacido el 26 de noviembre de 1928 faltó el 03 de diciembre de 2000. Te avel kovli phuv lesqe!

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La lucha por la emancipación del Pueblo Gitano

Al Tío Juan de Dios Ramírez Heredia le corresponde un lugar principal en el panteón de héroes y heroínas de la lucha por la emancipación del Pueblo Gitano tanto a nivel nacional como internacional. Y hoy os vamos a contar una de sus quimeras más sonadas. Ocurrió a las 6 de la tarde del miércoles 7 de junio de 1978 en el Congreso de los Diputados.

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Diputados de UCD, PSOE y AP, algunos en pie, ovacionan al diputado Juan de Dios Ramírez Heredia

Las dos fotos que complementan este artículo son de la Agencia EFE. En la primera, Diputados de UCD (Unión de Centro Democrático, partido entonces gobernante y del cual era miembro el Tío Juan de Dios), AP (Alianza Popular, que luego se convirtió en el Partido Popular) y PSOE, algunos en pie, aplauden al diputado Juan de Dios Ramírez Heredia, que se dirige a su escaño tras defender la Proposición No de Ley sobre la situación legal de la población gitana (derogación de los artículos del Reglamento de la Guardia Civil alusivos a la población gitana), presentada por el grupo parlamentario de UCD; en la segunda, vemos al Tío Juan de Dios durante su intervención de esa tarde.

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Esta Proposición No de Ley fue aprobada por 285 votos a favor. Nadie votó en contra y hubo una abstención, la de Miguel Riestra París diputado gallego de Alianza Popular.

Así recogió el ABC la noticia de la intervención del Tío Juan de Dios

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El Tío Juan de Dios se dirige a sus señorías desde la tribuna del Congreso de los Diputados

El día 21 de julio de aquel 1978, El País recogía la noticia de que el Ministerio del Interior había ordenado la supresión de las alusiones o referencias a los gitanos que se contenían en los artículos cuarto, quinto y sexto de la segunda parte del reglamento para el servicio del Cuerpo de la Guardia Civil. Y lo hacía en estos hermosos términos

Acaba la discriminación de los gitanos en el reglamento de la Guardia Civil

EL PAÍS 21 JUL 1978

El Ministerio del Interior ha ordenado la supresión de las alusiones o referencias a los gitanos que se contienen en los artículos cuarto, quinto y sexto de la segunda parte del reglamento para el servicio del Cuerpo de la Guardia Civil. Estos artículos contenían medidas que se consideraban discriminatorias para la población gitana y ha sido una de las reivindicaciones planteadas por la Federación de Asociaciones Gitanas de España. El diputado gitano Juan de Dios Ramírez Heredia, de UCD, defendió en el Congreso de Diputados, en junio pasado, una proposición no de ley para derogar estos artículos.

En su intervención ante el Congreso, el diputado Juan de Dios Ramírez Heredia manifestó que la defensa de la dignidad humana de los gitanos como una minoría no podía ser patrimonio de ningún partido. Recordó que los artículos ahora derogados tienen su precedente en disposiciones de la época de los Reyes Católicos. El mismo diputado presentó, en mayo pasado, ante el Congreso, una proposición no de ley para que fueran derogados los artículos cuarto y quinto de la orden de 14 de mayo de 1942, que hacen referencia a la vigilancia a que deben ser sometidos los miembros de la comunidad gitana por la Guardia Civil. Los artículos derogados del reglamento para el servicio del Cuerpo de la Guardia Civil, que data de 1942, son los siguientes:

Artículo 4.º Se vigilará escrupulosamente a los gitanos, cuidando mucho de reconocer todos los documentos que tengan, confrontar sus señas particulares, observar sus trajes, averiguar su modo de vivir y cuanto conduzca a formar una idea exacta de sus movimientos y ocupaciones, indagando el punto a que se dirigen en sus viajes y el objeto de ellos.

Artículo 5.º Como esta clase de gente no tiene por lo general residencia fija, se traslada con mucha frecuencia de un punto a otro en que sean desconocidos, conviene tomar de ellos todas las noticias necesarias para impedir que cometan robos de caballerías o de otra especie.

Artículo 6.º Está mandado que los gitanos y chalanes lleven, a más de la célula personal, la patente de Hacienda que los autorice para ejercer la industria de tratantes en caballerías. Por cada una de éstas llevarán una guía con la clase, procedencia, edad, hierro y señas, la cual se entregará al comprador. Las anotaciones que en este documento se hagan por cambios y ventas serán autorizadas por los alcaldes de los pueblos o por un inspector de orden público en las capitales, y para el ganado mular, por los veterinarios municipales. Los que no vayan provistos de estos documentos o que de su examen o comprobación resulte que no está en regla, serán detenidos por la Guardia Civil y puestos a disposición de la autoridad competente como infractores de la ley.

Y esta es la Orden de 19 de julio de 1978 por la que se suprimieron los artículos antigitanos del Reglamento de la Guardia CivilBoe Jd

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Que sí, su primo, que venimos de un pasado de reivindicación y lucha

Nota que la Agencia Efe difundió junto a estas fotos:

MANIFESTACIÓN DE GITANOS: Madrid, 06-06-1978.- Numerosas familias de gitanos afincados en la capital, se han reunido esta tarde en la Plaza Mayor de Madrid, convocados por la Asociación para el Desarrollo Gitano, con objeto de llamar la atención sobre sus problemas.

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Al día siguiente, El País recogía así la noticia en su ¡¡portada!!

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Y remitía a la página 23 en la que aparecía esta crónica tan bien escrita:

Quinientos gitanos pidieron la derogación de las leyes discriminatorias

«Así que los gitanos piden trabajo. Pero si no han querido trabajar en su vida.» Comentarios de este tipo, entre jocosos y despectivos, constituyeron la reacción de los clientes de un bar de la plaza Mayor cuando vieron pasar un grupo de gitanos con pancartas pidiendo trabajo, escuelas y vivienda. Y luchar contra esa opinión enraizada desde siempre en el mundo payo fue el motivo de que quinientos gitanos madrileños se concentraran ayer en la plaza Mayor. Sus objetivos: acabar con la discriminación que sufren como gitanos y pasar a ser unos españoles más.

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La concentración, convocada por la Asociación para el Desarrollo Gitano, es la primera legal que se celebra en el país. Los quinientos hombres, mujeres y niños que escucharon y aplaudieron a sus propios oradores venían de los barrios más pobres de la ciudad: La Celsa, La Alegría, Pan Bendito… Desde las seis a las siete y media fueron desgranando sus peticiones y denunciando la doble marginación que sufren. Una por pertenecer a la capa económicamente más débil de la población, y otra por ser gitanos. Ha habido ya muchos casos de directores de escuelas o de guarderías o empresarios que se han negado a admitir a los niños o a proporcionar trabajo al hombre por el simple hecho de su raza.Los aplausos más fuertes del acto se produjeron cuando se pidió la derogación del artículo 42 del reglamento de la Guardia Civil. El artículo en cuestión dice que es misión de ese cuerpo vigilar especialmente a los gitanos, sus desplazamientos y su forma de vida. Asimismo se pidió la derogación de la ley de Peligrosidad Social, ley que aunque no les, menciona textualmente, saben que en su día se redactó también pensando en ellos.

Después se mencionaron los problemas de vivienda, trabajo, educación y asistencia social, relacionados mutuamente hasta formar un círculo vicioso difícil de quebrantar. Un gitano que no tiene capacidad económica y que sufre un rechazo social no asiste a la escuela, ni a los cursos de capacitación profesional. Debe recurrir entonces a sus oficios tradicionales, la venta ambulante o la chatarra. Desde ese momento tampoco dispone de Seguridad Social, jubilación, ni seguro de paro.

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Su no integración en la sociedad normal les acarrea una falta de organización -que comienza a superarse en los últimos años- que hace que no sean atendidos en los organismos oficiales y que incluso los partidos de izquierda sólo se acuerden de ellos verdaderamente a la hora de las elecciones. Los oradores dejaron bien claro que los gitanos como grupo no apoyan a ninguna opción política concreta, porque nadie ha recogido sus problemas.

Al tiempo que transcurría la concentración, una comisión de quince personas se reunía con el señor Alvarez, alcalde de Madrid, para presentarle la relación de peticiones. La más perentoria en el tiempo, la legalización de sus actividades como vendedores ambulantes, tuvo que ser rechazada por aquél, en base a que la legislación actual la prohíbe. El señor Alvarez indicó que la venta de flores podría tener más fácil solución, pero que el resto lo veía más difícil, aunque prometió estudiar intensamente el tema y procurar resolverlo con el Ministerio de Comercio.

Después de su entrevista con el alcalde se dirigieron al Gobierno Civil. El señor Rosón les invitó a incorporarse, a la comisión provincial para la integración de los gitanos que funciona desde hace algún tiempo y en la que participan otras entidades gitanas.

La Asociación para el Desarrollo Gitano fue quien convocó y quien movilizó a estas personas valientes ¡Recordemos que aún no teníamos Constitución! Todas ellas podían haber acabado en el calabozo por reclamar el fin del racismo antigitano.

Fue la primera concentración autorizada en España por un Gobernador Civil. Sí, primas y primos, sí, la primera concentración autorizada en nuestro país la organizó una asociación gitana. Podemos y debemos sentirnos orgullosas y orgullosos.

Conocí cuando era niño a algunas de las personas que llevaban la Asociación para el Desarrollo Gitano ya que su sede era una chabola del Pozo del Tío Raimundo, barrio madrileño donde me crié y donde siguen viviendo mis padres.

La Asociación para el Desarrollo Gitano desapareció pero en el tiempo que funcionó hizo cosas magníficas además de movilizar a nuestra gente: participó en el proceso de realojo del Pozo del Tío Raimundo (un realojo modélico, donde se respetó a las personas y a sus idiosincrasias), promovió la alfabetización de adultos, la obtención de carnets de conducir, la regularización documental (por entonces aún había muchas personas gitanas que no tenían ni carnet de identidad), etc…

No recuerdo sus nombres. Sí sé que el presidente se apellidaba De la Rosa y trabajaba de ordenanza en el Instituto de la Vivienda de Madrid. Años más tarde, estuve en su casa de Pan Bendito, otro barrio donde viven mucho gitanos y gitanas y donde vivió mi agüelica que en Gloria esté y adonde yo solía ir muy a menudo. Aún viven allí muchos primos y primas míos.

También había otro hombre, joven entonces, que se apellidaba Rosillo. Era de origen extremeño. Cuando comencé mi activismo aún seguía en activo. Recuerdo especialmente una reunión en Jaén, probablemente en 1992, en la que se metió en medio del corro e hizo una apasionada soflama contra el victimismo que ya entonces corroía el discurso imperante en el movimiento asociativo gitano.

Os cuento esto por si alguien puede hacer alguna aportación que nos permita conocer más a estas personas que lideraron en tan terribles circunstancias el proceso de emancipación de nuestro Pueblo.

Al día siguiente de esta histórica concentración, en las Cortes tuvo lugar otro hecho histórico: se aprobó una Proposición No de Ley que reclamaba al Gobierno la derogación de los artículos 4, 5 y 6 del Reglamento de la Guardia Civil. Esa Proposición No de Ley la defendió el Tío Juan de Dios Ramírez Heredia. De eso hablaremos mañana. Aquí os espero.

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