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Katarina Taikon, líder del movimiento por los derechos civiles

“A principios de la década de 1960, mi hermana Katarina Taikon y yo iniciamos una campaña, con la ayuda de nuestros maridos, Bjorn Langhammer y Bernd Janush, para cambiar la actitud de la sociedad hacia los gitanos que en Suecia, y en otras partes, han sido relegados a un gueto en el borde de la sociedad, sin acceso a la educación o la vivienda y han sido privados de cualquier tipo de seguridad social.”

Tía Rosa Taikon

Entre dos fechas tan significativas como el Día Internacional de las Mujeres y el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial no podíamos dedicar nuestro blog a otra persona más que a la Tía Katarina Taikon que personifica las luchas por la emancipación de las mujeres y contra el racismo.

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Magnífica foto de Björn Langhammer, su marido

La Tía Katarina Maria Taikon-Langhammer (29 de julio de 1932, en Almby, Örebro – 30 de diciembre de 1995 en Ytterhogdal, Hälsingland) fue una activista gitana kalderash sueca, líder en el movimiento de los derechos civiles, escritora y actriz.

Fue carismática, hábil en el uso de la retórica, graciosa, de pensamiento rápido y tuvo un gran habilidad social para concitar apoyos para la causa romaní.

Su activismo fue una necesidad, no fue una elección: no se podía consentir tanta injusticia.

En lo personal era amorosa, discreta y muy frágil. Al final, tanta exposición, el estrés de la lucha, le pasó factura en su salud.

taikon katarina läserEra la más pequeña de los cuatro hijos habidos en el matrimonio entre el Tío Johan Taikon (1877-1947), -gitano, violinista, cantante de tangos (sí, sí, en Noruega, en Finlandia y en Suecia, el tango argentino, desde hace muchos años, ha fructificado y ha dado su propia variedad y los artistas gitanos, cómo no, son sus mejores intérpretes. Otro día hablaremos de este genero musical), orfebre, platero y propietario de un pequeño parque de atracciones- y Agda Karlsson, gachí, hija de una familia de campesinos, que trabajaba de camarera del restaurante donde el Tío Johan tocaba el violín y donde se enamoraron cuando ella contaba tan solo 21 años y él 47.

Sus hermanicos fueron Paul, Rosa y Pauline.

Paul fue asesinado, en circunstancias nunca aclaradas pero probablemente motivadas en el odio racial, en 1962, cuando sólo tenía 38 años, por un jambo que era soldado de la misión sueca en Naciones Unidas. El caso nunca se resolvió ni se investigó debidamente a pesar de las recurrentes denuncias presentadas por la familia.

La Tía Rosa, fue platera, actriz y una gran activista de los derechos gitanos. Otro día os contaremos de ella.

La Tía Pauline ha sido maestra y traductora de romanó.

Katarina nació en una tienda de campaña (en un telón diríamos los calós y las calís de España). Su madre faltó de tuberculosis muy jóven, con 29 años, cuando ella tenía sólo 9 meses de edad.

Cuando tenía 5 años, su padre se casó de nuevo -con Signe Öhman a quien Katarina llama Siv en su serie de libros autobiográficos “Katizi”- y la Tía Katarina fue entregada a una familia paya que también eran feriantes para que la cuidaran mientras el nuevo matrimonio se asentaba. Pero esta familia quiso adoptarla y quedársela para siempre a lo que el padre se negó lo cual motivó la intervención de los servicios sociales y la Tía Katarina terminó siendo ingresada en un orfanato hasta que a los 7 años de edad su padre la pudo rescatar y recuperar la tutela. La Tía Katarina solía decir que no había un día en que no se acordara de aquellos niños sin pelo (con el pelo rapado) del orfanato.

Skärmavbild-2016-01-10-kl.-21.34.25-1024x640La Tía Katarina Taikon, como tantos niños y niñas gitanos de la época, no pudo ir a la escuela. La vida errante dificultaba la escolarización y el racismo antigitano la hacía imposible: cuando alguna vez tuvo ocasión de asistir unos días a alguna escuela fue acosada, insultada y golpeada por los lacorriyos (niños payos). Su papa quería que Katarina y sus hermanos aprendieran a leer y a escribir y cada vez que iban a estar un tiempo en un pueblo los apuntaba a la escuela local, incluso contrató en varias ocasiones a maestros y maestras para que en vacaciones vinieran a su paraero a darles clases. Finalmente, la Tía Katarina terminó de aprender a leer y a escribir a los 26 años en una escuela para adultos.

Como en todas las familias gitanas, los niños ayudaban en las tareas familiares: iban a buscar agua, leña, etc… vendían las artesanías que elaboran los padres o actuaban cantando y bailando en las ferias.

A los 14 años se escapó con un primo suyo pero la cosa no fue bien y el matrimonio no duró demasiado tiempo.

A los 16 años (1948) participó en el corto documental (hoy lo llamaríamos falso documental) “Uppbrott (Mudanza)” de Arne Sucksdorffs, una deliciosa peliculita en la cual vemos a Katarina cantar y bailar y vemos cómo era parte de la vida de entonces para los gitanos suecos. Los diálogos están en romanó y todos los actores son gitanos de verdad, jijiji. Son 10 minutos que merece la pena ver.

Tras la muerte de su padrecico, la Tía Katarina se mudó con su hermana Rosa a Estocolmo. Allí conoció los círculos artísticos que se reunían en los cafés de la ciudad mientras sobrevivía ejerciendo toda clase de trabajos esporádicos.

En 1953, fruto de su corta relación con el actor payo Ove Tjernberg, nació su primera hija Angelica.

En 1957 tuvo su segundo hijo, Michael, con el artista gachó Sven Olov Ehren.

Poco después conoció a Björn Langhammer, fotógrafo payo, con quien se casó y que se convertirá en el documentalista de su lucha en la siguiente década. Él la animó a que se pusiera a estudiar. Obtuvo el certificado de estudios primarios en una escuela de adultos y posteriormente estudió una maestría en ciencias empresariales que le permitió montar una cafetería heladería que pronto se convirtió en centro de encuentro para muchos de sus amigos artistas, actores, escritores.

En 1961, junto con Björn, tuvo a su tercer hijo Niki.

9789127147300En 1963, la Tía Katarina Taikon publicó su primer libro, “Zigenerska (gitana)” -disponible solo en sueco-, un libro autobiográfico pero cargado de significación política que se convirtió en un catalizador de la lucha antirracista por el derecho de los gitanos a la vivienda, la escuela y el trabajo. El libro tuvo un gran impacto en los medios de comunicación que generó el debate sobre la situación de los Rroma y la responsabilidad de las autoridades. Fue el comienzo de una lucha comprometida, dura y agotadora por los derechos de los gitanos.

En 1964, conoció a Martin Luther King cuando acudió a Suecia para recibir el Premio Nobel de la Paz. Se reunieron y ella le contó sobre la lucha romaní en Suecia. Esta reunión no fue publicitada en la prensa sueca, tal vez (como lo sugiere Lawen Mohtadi) porque habría implicado reconocer que había racismo institucionalizado en Suecia. Sí sabemos que el bueno del Doctor King se asombró de saber cómo se trataba a los gitanos en la “paradisíaca” Suecia.

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A ambos se les ha comparado. De hecho en la prensa sueca se suele llamar a la Tía Katarina “la Martin Luther King gitana de Suecia”. Sus luchas respectivas por los derechos civiles tenían mucho en común. El activismo de la Tía Katarina Taikon consistió sobre todo en dar información y crear opinión, hablando, escribiendo artículos y aconsejando a los burócratas y políticos sobre cuáles eran los problemas y cómo debían enfrentarlos. Viajó y dio conferencias y participó en periódicos, televisión y radio para ilustrar la situación de los Rroma dentro y fuera de Suecia.

Se reunió, junto con su hermana Rosa y otros activistas gitanos, en varias ocasiones con el entonces Primer Ministro Tage Erlander -considerado el padre del Estado del Bienestar Sueco, ahí es nada-, para convencerlo de la necesidad de implementar políticas de apoyo a la educación de adultos. También se reunió con Olof Palme.

 

“Tuvimos que luchar durante cuatro años contra Erlander, que no entendía que necesitábamos mudarnos a casas e ir a la escuela. Casi vivimos en la Casa del Parlamento, fuimos allí todos los días e intentamos elaborar un discurso. Y también escuchamos cuando los políticos hablaban mal”

Esa fue su reivindicación durante la manifestación del 1º de mayo de 1965: educación para los adultos.

repro: Kungliga biblioteketFue por entonces cuando, junto a otros activistas gitanos, se creó la primera organización gitana sueca.

9789127141506_Taikon_Katitzi1-2En 1969, la Tía Katarina Taikon publicó su primer libro para niños “Katitzi” -es el nombre gitano de Katarina. Desgraciadamente tampoco está disponible en español-. Esta serie de libros está formada por 12 volúmenes. La serie sigue a Katitzi desde la edad de siete años hasta la adolescencia y está dirigida a lectores de aproximadamente la edad de Katitzi. Los libros de Katitzi estuvieron entre los libros infantiles más populares de Suecia durante la década de 1970 y la historia de Katitzi también se publicó en comic e, incluso, se hizo una serie de televisión.

La Tía Katarina quería, además, terminar con esa visión romántica y falsa dada por los escritores suecos -y no sólo suecos- sobre los gitanos y que, según sus propias palabras, “tanto deforman la realidad de quienes, durante siglos, se han visto afectados por leyes injustas y discriminatorias”.

El exceso de trabajo y los continuos viajes terminaron por deteriorar su salud y en la primavera de 1982 sufrió un paro cardíaco y cayó en coma. Nunca despertó. Permaneció en coma durante 14 años y murió el 30 de diciembre de 1995.

 

En 2012, Lawen Mohtadi publicó el libro Den dag jag blir fri  (El día que sea libre), una biografía de la Tía Katarina, que también sirvió de base para el documental ”Taikon”, realizado por Lawen Mohtadi y Gellert Tamas y estrenado el 2 de octubre de 2015 .

En Skellefteå, desde 2015, hay una calle dedicada a Katitzi.

SkyltarEn ese mismo 2015, el Ayuntamiento de Estocolmo estableció el Premio Katarina Taikon dotado con 100,000 coronas (un poco menos de 10.000 eurunos) cuyo objetivo es visibilizar y recompensar a los defensores de los derechos humanos que trabajan en la ciudad de Estocolmo.

La Tía Katarina Taikon dedicó su vida a mejorar las condiciones de las personas romaníes en Suecia y en el mundo a través de su incansable trabajo. Consiguió cambiar el discurso dominante aunque el antigitanismo siga vivo incluso en la “modélica” Suecia.

 

 

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Medalla de Oro al Mérito

Con la presencia de todas las autoridades, instituciones y un público que abarrotaba el Teatro Isabel La Católica, el Ayuntamiento de Granada celebró el pasado 1 de febrero, fiesta de San Cecilio -patrón de Granada-, la entrega de sus distinciones en un acto presidido por el alcalde, Francisco Cuenca, y con los representantes de los distintos partidos políticos en la Comisión de Honores y Distinciones.

En dicha ceremonia y a título póstumo se le hizo entrega de la Medalla de Oro al Mérito de la ciudad al insigne escritor gitano José Heredia Maya. El Tío Pepe, que en gloria esté, alcanzó en vida los máximos reconocimientos dentro de su profesión ya que fue catedrático de la Universidad de Granada, sus obras teatrales se estrenaron y se representaron con gran éxito de público y de crítica, sus ensayos son referencias inexcusables en el pensamiento gitano español y su poesía fue siempre bien acogida tanto por la crítica como por el público de manera que sus ediciones siempre se agotaron. Probablemente, el mejor indicador de la valoración de la poesía del Tío Pepe sea su incorporación al acervo cantaor tanto de las juergas gitanas como de los y las artistas gitanos y gitanas.

Recogieron esta distinción su mujer, la profesora Matilde Moreno, y su hijo, el politólogo José Heredia Moreno cuyo discurso de agradecimiento reproducimos a continuación.

Jose Heredia
La profesora Matilde Moreno, esposa del Tío Pepe, y su hijo José Heredia Moreno.

<<Para la cultura clásica un héroe era aquél que desafiaba su destino, y dado que la mayoría de los héroes griegos acababan en el Hades, en la muerte, cabe concluir que lo heroico era esa misma actitud de desafío. Efectivamente, la cualidad heroica, lo absolutamente valiente y raro y extraordinario es plantarle cara al futuro que el mundo te reserva.

Gitano en un pequeño pueblo de la Andalucía franquista, mi padre conocía bien su destino: “Nacer en el seno de una familia gitana en España en el Sur, hoy día es un problema, es una tragedia”. Esto lo escribió en 1976. Mi padre conocía bien el destino reservado a los gitanos, lo denunció y se negó a doblegarse a él. Fue un héroe. Pero, igual que en las tragedias griegas, en muchos sentidos, ese heroísmo le llevó a la muerte: a veces a la muerte social, a ciertas muertes artísticas, y en última instancia, a la muerte física.

Por muchos matices que se puedan hacer, hoy en día nacer gitano sigue siendo una tragedia, y desafiar ese destino sólo se encuentra al alcance de individuos con cualidades heroicas, como las de mi padre. La presencia de tantos conciudadanos en este escenario atestigua la actualidad del legado artístico y literario de mi padre. La presencia de tantos gitanos y gitanas es señal de su legado político: la lucha por un mundo en el que no haya necesidad de convertirse en héroe, la esperanza de un mundo en el que ser gitano no sea una tragedia. A todos, gitanos y payos por igual, conciudadanos granadinos, agradecemos el recuerdo de mi padre y la asunción de su legado: la lucha por un mundo mejor para todos.>>

Pepe, mi hermano Pepe, concluyó su discurso con estos hermosos versos del poeta:

Un hombre tiene a su hermano

en otro hombre que tiene

igual de limpias las manos