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Memoria y pogromos

Este año se cumplen 31 años del pogromo de Martos y 26 del de Mancha Real.

Martos

Gitanicos de Martos tuvieron que najarse para poner sus vidas a salvo de la barbarie incendiaria antigitana

Unos 200 vecinos jambos de Martos, Jaén, rociaron con gasolina e incendiaron, sobre las 23.30 del sábado 12 de julio de 1986, 42 viviendas de otras tantas familias gitanas ubicadas en la paupérrima barriada de Cerro Bajo. Los payos decidieron tomarse la justicia por su mano porque un gitano, al parecer borracho, agredió a un payo.

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Otro sábado, 18 de mayo, cinco años después (1991), en Mancha Real, también de Jaén, otra masa de jambos enfurecidos porque en una pelea un caló tasabó a un gachó decidió quemar las casas de los gitanos. Y consiguieron quemar 4 casas. Otras dos casas más fueron incendiadas posteriormente, una el 28 de junio y otra el 12 de julio de aquel mismo año.

El pogromo de Mancha Real tuvo un matiz más institucional: la Corporación Municipal, es decir, todos los concejales de todos los partidos, había adoptado un acuerdo unánime en un pleno para solicitar “a los delincuentes habituales” que abandonasen el término municipal y encabezaron las manifestaciones.

Antes y después ha habido otros pogromos: Torredonjimeno, Almoradí, Estepa, Castellar, Cortegana… Los de Mancha Real y Martos no fueron ni los primeros pogromos ni los que tuvieron peores consecuencias: en Torredonjimeno, en 1984, cinco personas gitanas (dos niños, una niña y dos mujeres) sufrieron heridas de gravedad provocadas por el incendio de su casa. Pero los pogromos de Martos y Mancha Real fueron muy simbólicos, muy mediáticos…

A muchas y muchos de nosotros se nos quedaron grabados en la mente y en el alma: la masa enfervorecida paya quemando las casas de los gitanos. Incluso Tony el Gitano cantó la tragedia.

No hubo grandes reacciones políticas, no hubo justos castigos para los culpables:

Ni en Martos: Antonio Espejo Cañadas y Antonio Espejo Gay, los dos únicos encausados por el caso Martos, fueron condenados en 1991 por la Audiencia Provincial de Jaén a tres años de cárcel cada uno y a indemnizar a cada uno de los 26 propietarios gitanos de las viviendas que fueron incendiadas la noche del 12 de julio de 1986 con cifras que rondaron las 200.000 pesetas (1.200 euros).

Tampoco hubo arrepentimiento del pueblo de Martos: 12.000 personas firmaron pidiendo el indulto para estos dos racistas condenados y 3000 personas se manifestaron por el mismo motivo.

Ni en Mancha Real: La Audiencia Provincial de Jaén condenó al alcalde de Mancha Real, Alfonso Martínez Hoz, y a los 10 miembros de la corporación municipal que gobernaba cuando se produjo el destrozo de las seis viviendas a un año de prisión menor por un delito de manifestación ilícita y a seis meses y un día de destierro por un delito contra la libertad de residencia. También fueron condenados a pagar tres millones de pesetas (18.000 euros) a cada una de las siete familias que abandonaron el pueblo en la madrugada del 18 de mayo de 1991. Además, se condenó a cinco vecinos por el delito de daños en las viviendas de la comunidad gitana a penas de 4 años, 9 meses y 11 días de prisión para cada uno de ellos. También tuvieron que pagar más de siete millones de pesetas (42.000 euros) de indemnización a los dueños de las casas destruidas. A esta pena hay que añadir un año de prisión menor por manifestación ilícita. Sin embargo, la sentencia absolvió al alcalde y a la corporación del delito de daños. Tampoco considera la sentencia que existiese inducción al no haber una incitación directa, ni complicidad por no haberse justificado que cooperasen en su ejecución. Los dos acusados de quemar dos viviendas en los meses posteriores a la celebración de la manifestación que terminó con la destrucción de las casas fueron condenados a 10 años de prisión para Francisco Ruiz Cantero, que se declaró inductor, y a dos años al vecino que colaboró en la quema.

Sí hubo víctimas, muchas, demasiadas. Y sus consecuencias siguen siendo dolorosas: la mayor parte de las familias huidas de Martos jamás regresaron a sus hogares y siguen desperdigadas, desarraigadas.


Para el movimiento asociativo gitano marcaron un hito: a raíz del pogromo de Martos las principales organizaciones gitanas se unieron y convocaron una manifestación en el Paseo del Prado de Madrid que reunió a más de 5000 personas. También el de Mancha Real concitó las voluntades de nuestras organizaciones y las principales estuvieron en la denuncia y pusieron dinero para pagar a los abogados.


La primera foto muestra la manifestación que encabezó el Alcalde (Martínez de La Hoz) de Mancha Real y que terminó atacando y quemando las casas de los gitanos. Fue tomada el 19 de mayo de 1991 y la firmó Ortega.

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La segunda, muestra a los 4 únicos niños gitanos de Mancha Real que se atrevieron a regresar al colegio tras las vacaciones de verano. A través de la reja le dijeron a los periodistas que no les gustaba que les gritaran “asesinos” (el día anterior, los padres y madres payos habían impedido la entrada de niños al colegio y habían increpado a los gitanillos). La foto se tomó el 19 de septiembre de 1991. No consta la autoría.

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Ambas fotos son de la fototeca de la Agencia Efe.
Es triste, lo sé, pero la memoria histórica hay que mantenerla viva para aprender sus lecciones y evitar que vuelvan a suceder cosas tan terribles.

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