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Primera pragmática antigitana 3 de marzo de 1499

 

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El domingo 3 de marzo de 1499, con la luna en su fase de cuarto menguante, el Rey Don Fernando y la Reina Doña Isabel, católicos ambos, firmaron en la villa de Madrid la primera pragmática antigitana. Decía así: «mandamos que desde el día que os fuere notificada (…) [dispondréis de] hasta sesenta días [para que] vosotros y cada uno de vos viváis por oficios conocidos (…) o tomades vivienda de señores a quien sirváis (…) y no andéis más juntos vagando por estos nuestros reinos como ahora lo hacéis o dentro de otros sesenta días (…) salgáis de nuestros reinos y no volváis a ellos de manera alguna so pena que si en ellos fuéredes hallados, o tomados sin oficio, o sin señores, o juntos, pasados los dichos días, que den a cada uno de vos cien azotes por la primera vez y le destierren perpetuamente de estos reinos y por la segunda vez que vos corten las orejas y estéis sesenta días en la cadena y tornéis a ser desterrados como dicho es y por la tercera vez que seáis cautivos de los que os tomaren por toda vuestra vida»
La hizo escribir el secretario del Rey y de la Reina, Miguel Pérez de Almazán al amanuense Juan Zapata, y no le tembló la mano a ninguno de estos cuatro.
Esta es la madre de todas la pragmáticas antigitanas que se han dado en España. Todas las posteriores se hicieron sobre la base de esta, ampliando las prohibiciones y reforzando los castigos en un in crescendo que tuvo su culminación en la Gran Redada de 1749, primer intento de genocidio de la historia de la humanidad.
Como veis esta pragmática establecía que si en el plazo de 60 días los gitanos de entonces no se integraban (tomaban un oficio conocido, se asentaban y dejaban de ir de un sitio a otro en compañía de otros gitanos), serían expulsados del Reino.
Menos mal que fracasó en su aplicación y por aquí seguimos vagando en compañía de quienes nos da la gana. Nuestros antepasados sufrieron, y mucho, la persecución a que dio inicio esta pragmática pero ni los Reyes Católicos ni su descendencia consiguieron su propósito, por eso siguen intentándolo ya que el objetivo de las políticas actuales sigue siendo el mismo, que nos integremos, que tomemos oficios conocidos y que no nos juntemos entre nosotros

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