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Antonio Solario “Lo Zingaro”, pintor por amor

Antonio Solario, llamado “Lo Zingaro”, es decir, “el Gitano” fue un pintor italiano de la época renacentista sobre el cual se plantean algunas polémicas.

Primera polémica: ¿Fue realmente gitano? Se sabe que su padre, Giovanni di Pietro, fue fragüero y que él aprendió el oficio y trabajó junto a su padre. Así mismo, se sabe que ejercían la herrería de manera itinerante, de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad. De ahí podría venirle el apodo. También se sabe que viajó por toda Italia para aprender el oficio de pintor y, según parte de la crítica, ese viaje podría ser la razón por la cual fue apodado “Lo Zingaro”.

¿Qué opino yo? ¡Que siñaba caló! Sí, sí, que era de verdad gitano. Y si no os lo creéis dicadle la muy, miradle su carica, jijiji

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Parece ser que el Tío Antonio Solario incluyó su autorretrato en uno de los frescos que componen la Vida de San Benito. También se cree que los dos hombres que están a su lado eran sus ayudantes

Segunda polémica: ¿Cuándo vivió? Unos autores lo sitúan entre el siglo XIV y el siglo XV mientras que otros afirman que vivió entre el XV y el XVI. Si damos por buena como fecha para su nacimiento la de 1382 (Dominici, 1752)  tendremos que asumir que o vivió más de ¡¡140 años!! o no pintó todo lo que se le atribuye. En cambio si damos por buena como fecha para su nacimiento la de 1465 ¡¡es imposible que conociera a los pintores y personajes históricos que se dice que conoció!!

¿Qué opino yo? Pues que o bien hubo al menos dos pintores con el mismo nombre o que hay una confusión en las fechas. Dado que su obra más reconocida –los frescos de la vida de San Benito- está datada entre 1495 y 1515, aceptaremos pues que nació en 1465.

Tampoco está claro dónde nació. En algunas de las obras que se le atribuyen firma como “Antonio Solario el veneciano”. También se ha dicho que era napolitano pero parece que nació en Civita, cerca de Chieti, en la Región de los Abruzzos (Italia). En esta región, desde hace siglos, viven muchos gitanos que se autodenominan Rom abruzzesi.

Como pintor, el Tío Antonio Solario inició un modo nuevo de pintar que se conoce como escuela Zingarescha, es decir, escuela gitana.

 

 

Este tríptico se encuentra en el Bristol Museum & Art Gallery (Reino Unido). En él vemos a Santa Úrsula (derecha), la Virgen con el Niño y San San José (centro) y Santa Catalina de Alejandría (izquierda)

De hecho, el Tío Antonio fue maestro de varios pintores muy reconocidos entre los que cabe citar a Angiolillo “Rocca di Rame” y a Nicolas Vito.

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Madonna con Bambino in trono e santi, 1490-1500, Museo capitolare di Atri (Italia)

Su aportación principal es la composición de las perspectivas, con la incorporación de paisajes y figuras ornamentadas que dotan de vida al conjunto. Así mismo, se destaca el buen uso del color y la dulzura, la suavidad, de la luz.

 

 

Claustro del Plátano de la Iglesia de los Santos Severino y Sossio (Nápoles, Italia)

Se le atribuyen varias obras notables pero su obra más celebrada es la monumental colección de 20 escenas de la vida de San Benito pintadas al fresco en el Claustro del Plátano de la Iglesia de los Santos San Severino y San Sossio de Nápoles, actual sede del Archivio di Stato di Napoli. Por desgracia, este magnífico conjunto de pinturas sufre actualmente un gran deterioro fruto de la humedad.

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Una de las escenas de la Vida de San Benito conocida como Miracolo del crivello en la cual San Benito repara milagrosamente el tamiz que se le había roto a Cirila

A pesar de su trascendencia para la historia del arte no es uno de esos pintores que todo el “mundo” conoce. Tampoco se le suele incluir en la historia de la cultura gitana.

 

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Escena de la Vida de San Benito en la cual vemos que recibe a San Mauro y San Plácido niños. En la izquierda vemos el autorretrato del Tío Antonio Solario y sus ayudantes

Para mí, la parte más interesante de la vida del Tío Antonio comienza cuando llega a Nápoles junto con su padre. Un famoso pintor de entonces, Colantonio del Fiore, le encarga que le forje algunos utensilios. El pintor queda no sólo satisfecho sino maravillado de las buenas hechuras que el Tío Antonio se diñaba con el hierro de manera que Colantonio le pide que vaya a su casa para encargarle más cosas y mientras está en la casa trabajando conoce a Angelica, la hija de Colantonio, de la cual se enamora.

Angélica también se enamora de él por lo que el Tío Antonio decide pedir su mano a lo que Colantonio se opone puesto que en aquella época el trabajo de herrero estaba estigmatizado y considerado como infame. En ese momento, el Tío Antonio recuerda que Colantonio le había dicho que dibujaba muy bien y que con un poco de entrenamiento podría incluso pintar y le lanzó la siguiente pregunta: ¿me concedería la mano de Angelica si yo fuera pintor? A lo que Colantonio le contestó que claro, pero no a un pintor cualquiera, sino a uno que fuera un maestro como lo era él mismo. Ante esto, el Tío Antonio le propuso que le concediera un plazo de diez años para formarse y que entonces volvería para desposar a Angelica si ella estaba de acuerdo en esperarle todo ese tiempo. Angelica accedió y el Tío Antonio consiguió que Colantonio se comprometiera ¡¡ante la Reina Giovanna II de Nápoles!! a concederle la mano de Angelica en caso de que antes de que se cumplieran diez años él regresara convertido en pintor de prestigio.

¡Ah! ¡El amor!

Decía el Beni de Cádiz que lo más grande que había hecho por amor había sido pintar un piso. Pues el Tío Antonio Solario se hizo pintor por amor ¡¡Qué grande!!

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La Virgen con el Niño entre San Pedro y San Francisco (oleo sobre tabla, 118 X 92 cm), Pinacoteca del Castello Sforzesco (Milán, Italia)

Para lograr que Colantonio le concediera la mano de Angelica el Tío Antonio viajó por toda Italia y aprendió a pintar con los mejores pintores de entonces. Tan bien se le daba la pintura que bastante antes de que se cumpliera el plazo de diez años ya se le reconocía especialmente por sus retratos de la cabeza de San Juan el Bautista. Así pues, cuando se habían cumplido poco más de nueve años de su promesa regresó a Nápoles y se presentó ante la Reina Giovanna con un retrato de la Virgen. La Reina valoró que era una gran obra de arte pero como no se fiaba le dijo que pintara un retrato de ella misma. Y así lo hizo. En ese momento, la Reina hizo llamar a Colantonio y le mostró ambas pinturas para que las valorase. Colantonio dijo que eran obras maestras así que la Reina llamó al Tío Antonio para que Colantonio descubriera quién era el autor de aquellas obras de arte y colorín colorado, comieron perdices, etc…

Como habréis visto, más parece una novela que una realidad. De hecho, las fechas en que reinó la Reina Giovanna II de Nápoles no casan con las fechas en que debió vivir el Tío Antonio pero… si non è vero, è ben trovato!! Es decir, si no es verdad al menos parece verosímil.

 

 

Parece ser que en esta escena de la vida de San Benito (por desgracia, muy mal conservada), conocida como “el santo ordena la abolición del templo de Apolo en Cassino”, el Tío Antonio incluyó a unas gitanas… ma, chi lo sa? ¿Quién chanela?

¿Por qué creo que realmente el Tío Antonio Solario era gitano?

1º) por la frase que dijo Colantonio cuando se vio obligado a consentir el matrimonio de su hija: “Doy mi hija a la virtud que no al nacimiento de este hombre”, es decir, así expresaba, a mi entender, que aunque Antonio era gitano de nacimiento por medio de la virtud había alcanzando un prestigio que le convertía en persona de honra suficiente como para desposar a su hija;

2º) porque la mayor parte de la crítica se ha empeñado en desmentir que fuera gitano, afirmando que el mote le vino por su modo de vida errante y no por serlo étnicamente.

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Śel berśa, 100 años!!

El Tío Mateo Maximoff, que en Gloria esté, nació el 7 de junio de 1917 en el Barrio Chino de Barcelona y, por eso, hoy cumpliría 100 años, 100 brejes (en caló), śel berśa (en romanó).

Era hijo de un gitano Kalderaś y una gitana Manouches de la misma familia que Django Reinhardt. En España casi todos los gitanos somos Calós pero en otros países conviven diversos grupos gitanos y, al igual que aquí, a pesar de que nos reconocemos todos como gitanos no suele haber mestizaje de unos grupos con otros.

Su familia paterna había llegado a Francia desde Rusia y a Rusia había huido desde Rumanía en donde habían sufrido la esclavitud.

Su bisabuelo, según contaban, medía más de dos metros, el gitano, y por eso la gente decía que había crecido al máximo y de ahí tomó su apellido: Maximoff.

Gitanos húngaros
Gitanos Kalderash acampados en Xixona (Alicante) -sí, sí, el pueblo del turrón-, en 1918

Habían venido a España a ganarse la vida yendo de pueblo en pueblo arreglando cacharros, calderos, pucheros y por eso nació en Barcelona. Fue el primer hijo de los 6 que tuvieron sus padres.

Mateo 1

Es considerado el primer novelista gitano aunque el Tío Alexander Germano escribió una novela antes que él pero Germano no tuvo una carrera novelística continuada. Cualquier día hablaremos del Tío Alexander Germano.

El Tío Mateo, sin duda, es el novelista gitano más prolífico con una docena de novelas publicadas.

Así mismo es también junto con Menyhért Lakatos de Hungría el autor gitano más traducido. Sí, su obra se ha traducido a 14 idiomas pero nunca se ha vertido al español ¡curiosa paradoja habiendo nacido en España!

No obstante, no nos engañemos, sigue siendo un autor desconocido del gran público y sobre todo ha sido valorado por su testimonio, es decir, porque los gitanólogos han creído ver en su obra una verdad antropológica. De manera que se ha menospreciado su valor artístico y se le sigue tratando como un autor “gitano”, el exótico novelista, y no como a un gran autor de la literatura europea.

Estuvo internado, preso, en el campo de internamiento de Lannemezan, al Sur de Francia, en la zona de los Pirineos durante dos años. Su novela La Septième fille (La séptima hija) da voz al cautiverio sufrido por los gitanos en tierras francesas durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho es junto con La Route du Rom de Didier Daeninckx (autor gachó francés) la única novela que habla del internamiento de los gitanos en Francia. Sí, efectivamente, lo has adivinado, ese silenciamiento, esa ocultación de la historia también es parte del antigitanismo.

Mateo Y Grattan
El Tío Mateo participó en el Primer Congreso Mundial Gitano de Londres (1971) como traductor. Aquí lo vemos junto al Tío Grattan Puxon, otro de nuestros históricos líderes

La mayoría de sus obras están inspiradas en hechos reales o que le han llegado a través de la memoria tradicional.

Además de novela, ocasionalmente, escribió poesía, que refleja las muy duras condiciones de vida de la mayoría de los Romá de su alrededor.

Mateo 2

También tradujo el Nuevo Testamento y los Salmos al kalderaś que utilizó en su labor evangelizadora como pastor de la Iglesia Evangélica Gitana.

También fue un talentoso fotógrafo. Un día de estos traeremos al blog algunas de sus preciosas fotos.

Mateo 3
“De acuerdo con mis documentos, nací el 17 de enero de 1917 en Barcelona, España. Pero sé que no es verdad. Recuerdo, de hecho, que cuando tenía doce años, mi tío Mouto (Jean Maximoff), me acompañó a la Prefectura de París para sacarme mi primera tarjeta de nómada. El funcionario malinterpretó la fecha que le dio mi Tío y desde entonces todos mis documentos oficiales dicen que nací el 17 de enero de 1917” (Routes sans roulottes, 1993)

Realmente nació el 7 de junio como hemos dicho al principio y esta era la fecha en que el Tío Mateo celebraba su cumpleaños con su familia y amigos en La Fontaine du Brouillard (la fuente de la niebla), sita en el número 77 de la rue de la Libre Pensée (calle del libre pensamiento), el pequeño bar-restaurante en el que era un cliente habitual ¡¡Cómo no ser cliente de ese bar!!

El Tío Mateo Maximoff al que tuve la fortuna de conocer en Barcelona durante el Primer Congreso de la Juventud Gitana (1997) faltó el 24 de noviembre de 1999.

Te avel kovli phuv lesqe!