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La mirada del romanticismo

Pasar la noche alrededor del fuego para Achille Zo

Pasar la noche en torno al fuego (Halte du soir autour du feu, 1860, óleo sobre lienzo, 40,5cm X 32,5 cm, Museo de Bellas Artes de La Rochelle, Francia 

Jean-Baptiste Achille Zo, más conocido como Achille Zo (Bayona, 1826 – Burdeos, 1901), fue un pintor francés de origen vasco al que no hay que confundir con su hijo Henri también conocido como Achille Zo y que también pintó temas españoles relacionados con el mundo taurino.

Autor prolífico, se especializó en la pintura de temas “exóticos” siguiendo la estela de los románticos. Es, de hecho un post-romántico o romántico tardío. Pintó sobre todo temas orientales (bueno, más que orientales, son motivos relacionados con los moros pero así los ha venido clasificando la crítica ¡qué le vamos a hacer!) aunque dedicó una atención especial a los gitanos españoles.

El tratamiento que Achille Zo da a los personajes gitanos va superando el exotismo para hacerse más realista.

Zo fue un pintor metódico, meticuloso desde el boceto inicial hasta la firma final. Su enfoque establece un riguroso equilibrio de la composición. Ponía mucho cuidado en la representación de objetos, cosa que hacía con gran precisión. Otra de sus características es el juego que crea con la luz y la sombra al añadir fuertes golpes de color a una base de tonalidad oscura.

familia gitana en camino Para Achille Zo

Familia de gitanos en el camino (Famille de bohémiens en voyage –Andalousie-, 1861, óleo sobre lienzo, 127 cm X 160 cm, Museo de Bellas Artes de Bayona, Francia)

En este cuadro vemos una familia gitana en el Sacromonte de Granada. No parece que estén de viaje tal y como dice el título. Realmente parece que están  saliendo de casa o que acaban de iniciar su viaje (no muestran cansancio y las mujeres llevan las cestas llenas). Por este cuadro obtuvo la Medalla de Honor de la Villa de Bayona en 1862.

boceto familia gitana para Achille Zo

Gitanos delante de Granada o gitanos en el camino (Boceto)

 

Gracias a este boceto podemos entender el modo tan cuidadoso que tenía de trabajar  Achille Zo. El boceto se titula “Gitanos delante de Granada o familia gitana en camino” y eso nos aporta pistas que el cuadro definitivo no nos da. Efectivamente, tanto en el boceto como en el cuadro definitivo se ve un paisaje de fondo que es Granada vista desde el Sacromonte.

Hay otro cuadro de Achille Zo, “Gitanos del Sacromonte de Granada”, en el que vemos a una gitanica vieja guisando mientras un niño chico (quizás el nieto) aviva el fuego. Ambos están a la puerta de una cueva del Sacromonte y, aunque la perspectiva en este cuadro difiere de la perspectiva de “Familia de gitanos en el camino”, podemos reconocer que es la misma cueva, es decir, esa es la casa familiar pero  -guiados por los prejuicios- las miradas dirigidas a estos cuadros han visto solo unos gitanos de camino, viajando, y no iniciando un camino que bien podía conducirles a alguna fiesta o celebración.

Gitanos en el Sacromonte para Achille Zo

Gitanos del Sacromonte de Granada (Gitanos du Monte-Sagrado de Grenade, 1861, Museo de Bellas Artes de Bayona, Francia)

El cuadro “Gitanos del Sacromonte de Granada” obtuvo la Mención de Honor en el Salón de 1861.

Otra cosa que debemos tener en cuenta es que Achille Zo termina sus cuadros en su taller, trabajando desde el boceto y no con los modelos al natural.

Algo muy importante para nosotros que aporta Achille Zo, aunque no es el único pintor que lo hace sí es de los primeros,  a la pintura de gitanos es incorporar a las personas gitanas al paisaje urbano y conectarlos con la normalidad de la vida cotidiana de la ciudad lo cual contribuye a dejar atrás el exotismo de las miradas.

 

Posada de San Rafael para Achille Zo

Posada de San Rafael en Córdoba (Posada San Rafael à Cordoue, 1861, oleo sobre lienzo, 131 cm X 171 cm, Musée Bonnat Helleu, Bayona, Francia)

 

Este cuadro también tuvo una gran acogida en el Salón de 1861. Según la nota de presentación del Museo León Bonnat, en este cuadro se ve una escena de calle con un grupo de gitanos delante de un carro.

Catedral de Sevilla para Achille Zo

La Catedral de Sevilla (Óleo sobre lienzo, 40,5 cm x 32,5 cm)

 

 

Aquí vemos una familia más acomodada que aparece por la derecha y una calí con sus chavorrillos que a la pobre se ve que las cosas le iban un poquito peor

 

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Los románticos se enamoran de los gitanos

 

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Gitanilla (Little Gypsy,1850,oleo sobre lienzo,75.1cm x49.5cm, Baltimore Museum of Arts

El Romanticismo fue un movimiento cultural originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Está considerado como el primer movimiento cultural que cubrió el mapa completo de Europa y afectó a todas las artes. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso su rasgo revolucionario es incuestionable.

Muchos románticos (artistas seguidores de esta tendencia) extranjeros vinieron a España buscando el exotismo de esa libertad auténtica y encontraron a los gitanos que eran lo más exótico y libertario de nuestro país.

Uno de ellos fue el pintor francés Alfred Dehodencq (Edme Alexis Alfred Dehodencq, París, 23 de abril de 1822 – 2 de enero de 1882). Herido grave de bala durante la revolución de 1848, los médicos le aconsejan semanas de reposo, por lo que se traslada a un balneario de los Pirineos franceses en julio 1849. Atraído por la cercanía de España, en agosto está en Madrid. El Duque de Montpensier de visita por Madrid lo conoce en julio de 1850 e impresionado por su obra le anima a trasladarse a Sevilla para trabajar en algunos encargos que le haría. Bajo la protección de Antonio de Orleans, Duque de Montpensier, llegó a Sevilla donde permanecería aproximadamente diez años. Aunque ya tenía interés en lo español, en Sevilla, sobre todo en Triana, se enamoró de la vida popular y costumbrista y así lo plasmó en sus pinturas.  Y en su obra lo gitano ocupa un lugar bien destacado con obras como las que os mostramos aquí.

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Un baile de gitanos en los jardines del Alcázar, delante del pabellón de Carlos V  (1851, Oléo sobre lienzo, 111,5 x 161,5cm, Museo de arte Colección Carmen-Thyssen-Bornemisza de Málaga)

Dehodencq muestra aquí una animada juerga flamenca de un grupo de personas gitanas ante uno de los pabellones árabes de los Reales Alcázares de Sevilla, conocido como Pabellón de Carlos V, que está rodeado de naranjos. El grupo gitano es observado por personas payas. En medio del corro, una gitana baila al son del cante, la música, las palmas y los jaleos. Hay que decir que la crítica suele calificar el baile de esta bailaora como «incitante y sensual». Evidentemente, esa visión turbia no está en el cuadro ni en la actitud real de la bailaora sino en la mirada de quien solo ve sus propias perversiones.

El cuadro constituye un ejemplo especialmente expresivo de la visión que del pintoresquismo andaluz –y por extensión español– tuvieron los artistas románticos franceses que viajaron a Andalucía durante la primera mitad del siglo XIX.

En él se muestran bien las características más personales del estilo de Dehodencq quien, a diferencia de los románticos andaluces, interpreta sus escenas costumbristas dando un protagonismo casi absoluto a las figuras, de gran tamaño y con un tratamiento casi monumental, que les resta naturalidad y frescura en los movimientos y les hace encajar algo forzadamente en los escenarios, relegados éstos a un interés secundario. Sin embargo, esta atención prioritaria en la descripción de los personajes demuestra una aguda observación del natural en la caracterización de los tipos, especialmente en este cuadro, en el que se diferencian con claridad las personas gitanas, siendo por otra parte siempre muy reconocible en las obras de este artista la repetición de su prototipo femenino gitano, de perfil ovalado, nariz aguileña y grandes ojos.

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Gitanos y gitanas volviendo de una fiesta en Andalucía II (Bohémiens et bohémiennes au retour d’une fête en Andalousie II, 1852, oleo sobre lienzo, 154cm x 210 xm, Musée de Chaumont, Francia)

Gitanos y gitanas volviendo de una fiesta en Andalucía II” le procuró un gran reconocimiento al pintor ya que fue premiado con la tercera medalla en el Salón de París de 1853.

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Gitanos y Gitanas volviendo de una fiesta en Andalucía III (Bohémiens et bohémiennes au retour d’une fête en Andalousie III, oleo sobre lienzo, 83,5 x 116,5cm, es propiedad de SS.AA.RR. Los Serenissimos Sres. Infantes Duques de Montpensier)

 

El Salón de París era la exposición de arte oficial de la Academia de Bellas Artes de París (Francia) y entre 1748 y 1890 fue considerado el acontecimiento artístico más importante del mundo.

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Gitanos y gitanas volviendo de una fiesta en Andalucía I (Bohémiens et bohémiennes au retour d’une fête en Andalousie I, 1852, oleo sobre lienzo, 34cm x 48cm, Musée de Narbonne, Francia)

Como veis, elaboró diversas versiones del mismo cuadro y la II y la III las realizó por encargo del Duque de Montpensier. Diversos críticos que hemos leído para elaborar este artículo confunden estas versiones entre sí e, incluso, confunden este cuadro con el titulado “Gitanos en el camino”.

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Gitanos en el camino (Bohémiens en marche, 1869, oleo sobre lienzo, 84,5 cm x 126,4cm Musée d’Orsay, París, Francia)

 

También logró una primera medalla en el Salón de París de 1865 por los cuadros titulados “Una fiesta judía en Marruecos”, “La buenaventura” y “Gitanos Andaluces”. Lamentablemente, no hemos podido localizar ni “La buenaventura” ni “Gitanos andaluces” por lo que animamos a nuestras seguidoras y seguidores a que aporten cualquier información al respecto.