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Para chanelar más sobre el Samudaripen

“La repetida cifra de 500.000 muertos gitanos durante el Porrajmos se ha convertido en una convención”

Tío Ian Hancock, profesor emérito de la Universidad de Texas

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Activistas gitanos se manifiestan en el Campo de concentración de Dachau en 1983 pidiendo justicia y reparación. La protesta fue liderada por el Tío Romani Rose al que vemos a la derecha de la imagen llevando un cartel

Samudaripen y Porrajmos [pronunciados samudaripén y porraymós, respectivamente] son dos términos que se utilizan habitualmente para denominar el genocidio al que fue sometida la población gitana europea durante el régimen nazi (1933-1945).

Según la Unión Romaní Internacional, Samudaripen es la palabra adecuada para nombrar el genocidio nazi contra los Rroma. Cuenta Marcel Courthiade que la palabra Samudaripen surgió por primera vez en 1970 en Yugoslavia en relación con la investigación sobre los campos de exterminio de Jasenovac y Auschwitz, bajo las formas Samudaripe y Samundaripe. Posteriormente, se extendió por otros países y adoptó variantes dialectales locales como Samudariben, Samudaripen, Samudaripa y Sǎmudarimos. Según este conocido lingüista, se origina simplemente de sa “todos” y mudaripen (con sus respectivas variantes locales) “asesinato”. Si la escribimos con S mayúscula nos referimos al genocidio durante el periodo nazi pero si la escribimos en minúscula podemos referirnos a otros genocidios históricos antigitanos: la Gran Redada en España o la orden del Emperador Maximiliano I de disparar a todos los hombres gitanos o la de Friedrich-Wilhelm I de Prusia de atrapar y ahorcar a los hombres y mujeres gitanos.

Como bien dice el Tío Ian no podemos aceptar esa cifra como un hecho demostrado ya que la documentación no ha sido bien analizada ni existe una política de promoción de la investigación en torno al Samudaripen. Según el propio Profesor Hancock, la cifra de víctimas probablemente asciende al doble o al triple.

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Sidonie Adlesburg, murió enferma el 6 de agosto de 1943 en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau

Ese intento de minorar la cifra de víctimas responde claramente a los objetivos del antigitanismo y sirve para postergar, para marginar a los Rroma actuales, incluidas las víctimas, incluso de los actos oficiales de conmemoración del Holocausto. Así mismo, el lugar destinado a la memoria gitana dentro de los museos del Holocausto es mínimo.

Aún no hay un listado de víctimas gitanas. Sólo listas parciales y no en todos los campos de concentración o exterminio se conocen esas listas.

La negación del Samudaripen y su no reconocimiento, forma parte del antigitanismo, no lo dudes ni un segundo.

En este sentido, España aún no ha reconocido oficialmente que los gitanos fueran víctimas del genocidio llevado a cabo por los nazis. Sí que se conmemora el 27 de enero como Día Oficial de la Memoria del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad pero el acuerdo del Consejo de Ministros no menciona a las víctimas gitanas.

Desde hace algunos años, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad organiza en colaboración con el Consejo Estatal del Pueblo Gitano un Memorial del Samudaripen pero este acto no tiene un anclaje institucional de manera que depende exclusivamente de la voluntad política.

Por otro lado, el antisemitismo sí aparece explícitamente mencionado en el Código Penal tanto en su condición de agravante general como en las conductas tipificadas como delito de odio o delito de discriminación. Mientras que el antigitanismo ni se menciona.

Auschwitz fue el peor de los campos de exterminio pero hubo otros: Belzec, Chelmno, Jasenovac, Sobibor, Treblinka… Incluso hubo campos de concentración específicos para gitanos y gitanas como Hodonin y Lety.

El Zigeunerlager (campo gitano), un campo específico para familias gitanas situado en Birkenau, dentro del complejo de Auschwitz, fue creado por un decreto de Himmler en diciembre de 1942. Allí estuvieron cautivos cerca de 23.000 gitanas y gitanos. Unos 13.000 procedían de Alemania, Austria y otros países controlados por el Tercer Reich o que colaboraban con el mismo. Entre los meses de abril y julio de 1944, unos 3.500 gitanas y gitanos fueron transferidos a otros campos. Algunos de ellos y ellas sobrevivieron al suplicio de la persecución, pero el 85% de las y los que fueron transportados y transportadas originalmente a Auschwitz-Birkenau fueron finalmente exterminadas y exterminados, según nos cuenta el Tío Andzrej Mirga.

El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas liberaron el campo de exterminio de Auschwitz. Entre los 7000 supervivientes no hubo ninguna gitana ni ningún gitano: unos meses antes de la liberación, la noche del 2 de agosto de 1944, los 2.897 gitanos y gitanas de todas las edades que quedaban en el denominado “Zigeunerlager”, que para ese entonces ya habían sufrido todas las atrocidades posibles, fueron asesinados en las cámaras de gas.

Hubo un intento anterior de liquidar el campo de familias gitanas el 16 de mayo de 1944 y que recordamos como el Día de la Resistencia ya que una rebelión de las gitanas y los gitanos impidió que los malditos nazis llevaran a cabo su plan de exterminio aquel día.

Por tanto, el 2 de agosto recuerda la mayor matanza antigitana jamás cometida.

Desde 1994, las organizaciones gitanas, sobre todo de Polonia, conmemoran el 2 de agosto como el Día en Memoria del Samudaripen. Esta reivindicación ha sido finalmente asumida por el Parlamento Europeo que en abril de 2015 aprobó la Resolución declarando el 2 de Agosto como Día Europeo en Memoria de las Víctimas del Samudaripen

En nuestro blog hemos hablado de algunos supervivientes como Philomena Franz, Mateo Maximoff  y Ceija Stojka.

Y también hemos contado ya algunos episodios terribles como la historia de Eduard Friedrich, la del Convoy Z  o la de la Noche de los Cristales Rotos.

Estos son los libros en español que pueden ayudar a conocer más en profundidad el Samudaripen y que están aún disponibles en las librerías:

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Gitanos bajo la Cruz Gamada de Donald Kenrick y Grattan Puxon (ISBN: 8487347169), lo vende la Editorial Presencia Gitana al módico precio de 10,52 eurunos. Un documento fundamental.

Un gitano en Auschwitz de Otto Rosenberg. Amaranto Editores (ISBN: 9788493145750). 17,10 Euros. Se trata de la transcripción hecha en 1995 por un periodista de los recuerdos de infancia de Otto Rosenberg, un gitano que fue deportado a Auschwitz con toda su familia, cuando tenía 15 años.

El campeón prohibido de Dario Fo. Editorial Siruela (ISBN: 9788416964307). 17,05 euros. Relato novelado de la vida de Johann Trollman “Rukeli” el gitano campeón de boxeo que fue despojado de su título y finalmente asesinado en un campo de concentración.

Cine y Porrajmos es un blog donde puedes encontrar un puñado de referencias de películas sobre el Samudaripen.

Y estas son las películas que están accesibles Y los violines dejaron de sonar  y Liberté de Tony Gatlif, que lamentablemente no está en español.

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Te aves baxtali, bibie! ¡Felicidades Tía!

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«Que los sufrimientos de los gitanos también encontrarán un lugar en la historia de Alemania»

Dentro de tres días será el cumpleaños de la Tía Philomena Franz. Cumplirá 95 años ¡Dios la bendiga! Es un lujo tremendo tenerla aún entre nosotros y debemos celebrarlo.

No abundan las personas  gitanas mayores. No. Desde hace años hay evidencia científica de que la esperanza media de vida de la población romaní es menor. Así que el mero hecho de encontrar a una gitanica con 95 años ya es motivo de alegría. Además, en el caso de la Tía Philomena se dan unas circunstancias que hacen de su vida un verdadero milagro.

La Tía Philomena Franz nació el 21 de julio de 1922 en Biberach an der Riß, al sur de Alemania, en una familia de gitanos sinti que se dedicaban a la música.

Era la más pequeña de los 8 hijos de la familia. Su papa, Dios lo tenga en su Gloria, el Tío Johann Köhler, era violonchelista y su mama, que en Gloria esté, era cantante.

El Tío Johann tocaba en un cuarteto de cuerda que obtuvo en 1906 la “Rosa de Oro” que otorgaba el Príncipe  Wilhelm II de Württemberg  y que éste le entregó en propia mano. En 1942 fue asesinado en el Campo de Mauthausen.

Eran gitanos caseros, como diríamos los calós españoles, no eran nómadas. De hecho, la mayor parte de los gitanos y gitanas que cayeron víctimas del Samudaripen/Porrajmos (ya sabes, el genocidio antigitano durante el nazismo que se llevó por delante la vida del 80 % de la población gitana europea) no eran nómadas, vivían en sus casicas.

Desde noviembre de 1935 las leyes raciales de Nüremberg se aplicaron a los gitanos pero la Tía Philomena y su familia lograron esquivarlas hasta 1938 cuando fue identificada como gitana y tuvo que dejar la escuela secundaria ya que no estaba permitido que los alemanes no arios fueran a secundaria.

En 1939, entró en vigor el “Decreto de fijación” de los gitanos: todos los miembros de la familia tenían que registrarse en un censo específico que incluía la toma de las huellas digitales. A partir de ahí, no podrían viajar. La promulgación de este decreto pilló a la familia en un viaje de regreso de París, en su propio coche y con todos los instrumentos musicales que les fueron requisados. Ya no podrían actuar como músicos. Los convirtieron en mano de obra esclava ya que les obligaron a trabajar en fábricas. La Tía Philomena Franz fue obligada a trabajar como esclava en la empresa de municiones Haga de Stuttgart.

«Mi hermana y yo fuimos obligadas a trabajar en una fábrica de municiones. 12 o 14 horas al día. Todos los días. Sin mascarillas. Por nuestras manos pasaban cada día 150
bombas explosivas… En unos pocos días, los ojos y todo el cuerpo, me escocían y se me pusieron de color amarillo como un limón. Las fuerzas me abandonaron. ya no podía más. El supervisor se dio cuenta y me golpeó en la cara»

Fue deportada a Auschwitz desde su trabajo. Llegó el 21 de abril de 1944 y fue registrada con el número de prisionero Z-10.550. El 25 de mayo de 1944, como castigo por haber participado en la Insurrección la trasladaron al campo de concentración de mujeres de Ravensbrück. De allí también intentó huir. Fue capturada y ese intento de fuga le costó 10 días en la celda de castigo, sin ver la luz. Fue trasladada al Campo de concentración de Neuengamme de donde se escapó definitivamente: atravesó a nado el Río Elba y se refugió en casa de unos campesinos hasta que llegaron las tropas rusas.

El Samudaripen/Porrajmos se llevó por delante a sus padres, tíos, sobrinos, sobrinas y a cinco de sus siete hermanos. Uno de sus hermanos supervivientes incluso fue soldado de la Wehrmacht (el ejército alemán) como muchos otros gitanos. La mayoría de ellos fueron deportados desde el frente a los campos de concentración.

Su hermanica, a las que vio morir en Auschwitz, le dijo que renunciase a la venganza. Entonces le costó aceptarlo pero después ese mensaje le ha ayudado a vivir.

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Portada del libro Zigeunermärchen. Por desgracia, sólo está disponible en alemán

Su primer libro Zigeunermärchen (Cuentos de hadas gitanos) fue publicado en 1982,  dirigido al público infantil, no sólo contiene cuentos sino que la Tía Philomena aprovechó para introducir en él los usos y costumbres de los gitanos. Philomena sentía que la gente no consideraba iguales a los gitanos y con su libro pretendía cambiar el modo en que la gente nos mira de manera que los gachós se despertasen con una mirada más comprensiva.

En su segundo libro Zwischen Liebe und Hass, Ein Zigeunerleben (Entre el amor y el odio, una vida gitana, 1985), la Tía Philomena narró su biografía: su infancia feliz, la expulsión de la escuela, el trabajo forzado, Auschwitz y tener que empezar de cero. Es uno de los primeros libros escrito por uno de los supervivientes del Samudaripen/Porrajmos.

 

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Portada de su segundo libro. Tampoco está disponible en español

 

La Tía Philomena ha presentado su testimonio en instituciones educativas y medios de comunicación. La razón que la llevó a realizar esta labor en las escuelas es porque su hijo mayor, en 1960, sufrió experiencias de discriminación, de antigitanismo en la escuela de Colonia a la que iba. Los demás niños lo insultaban llamándole “sucio gitano”.

Pero poco a poco fue entendiendo que el hecho de haber sobrevivido al genocidio le otorga una responsabilidad en dar a conocer su experiencia como víctima de la persecución nazi. Además, como cristiana devota, estaba convencida de que Dios le había permitido sobrevivir con el fin de que pudiera informar al mundo.

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«Cuando amamos, somos ricos»

La Tía Philomena tiene una hija y cuatro hijos y vive en Colonia (Alemania).

Baxtalo tu dives, śeliberś te Ʒives! ¡Cumpleaños feliz!

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El Convoy Z

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El Convoy Z (Z de zigeuner, gitano en alemán) fue un tren que transportó 351 personas: hombres, mujeres, niños, niñas y bebés. 166 de ellas tenían menos de 15 años. Las 3 cuartas partes, es decir, 266 personas, eran mujeres y niños.

Llegó a Auschwitz el 17 de enero. Los prisioneros fueron bajados de los vagones de ganado y llevados caminando tres kilómetros hasta el campo de Birkenau. Recordad, era enero y Birkenau está en Polonia. Hacía mucho frío. El terreno estaba cubierto de nieve. Ellos y ellas estaban exhaustos y despavoridos.

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El Zigeunerlagen, el campo de gitanos en Auschwitz-Birkenau, en 1943

150 de esas personas habían sido capturadas en una redada efectuada en el norte de Francia de manera absolutamente ilegal ya que aún Francia no había caído bajo la influencia de Alemania.

No hubo selección a su llegada a la Judenrampe (en alemán, la rampa judía), el apeadero de madera construido a un kilómetro al sur del Campo de Exterminio de Auschwitz, en la zona de Birkenau, para descargar a los prisioneros y hacer una primera selección: unos iban a morir extenuados por el trabajo forzado y otros serían asesinados inmediatamente.

Pero todos los gitanicos del Convoy Z fueron registrados e internados en el campo específico de familias gitanas, en Birkenau, donde las condiciones eran incluso más execrables que en el propio Auschwitz: la mitad murió en los siguientes 6 meses a causa de las enfermedades, las fatigas, el hambre, la extenuación, el frío.

Cuando el 2 de agosto de 1944 la autoridades del Campo, la demoniaca SS, decidieron liquidar el campo gitano, el Zigeunerlager o Zigeunerfamilienlager, el campo de familias gitanas de Auschwitz, tan solo quedaban 16 de los 351 que llegaron en el Convoy Z. Y fueron asesinados en la llamada Zigeunernach, la noche de los gitanos, el 2 de agosto de 1944, en la que los malditos nazis asesinaron a 2897 hombres, mujeres, niñas y niños, gitanos y gitanas.

Algunos de los prisioneros del Convoy Z habían sido transferidos al Campo de concentración de Buchenwald al ser considerados como útiles para continuar sometidos al trabajo forzado. También trasladaron algunas mujeres al Campo de Concentración de Ravensbrück, un campo específico para mujeres.

Finalmente, de los 351 transportados en el Convoy Z sólo sobrevivieron 32: 19 hombres y 13 mujeres, entre los cuales había un niño y una niña de menos de 15 años.

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En Malinas, los gitanicos capturados en diferentes redadas. Luego los enviaron en el Convoy Z a Auschwitz

El convoy Z había salido de Malinas (provincia de Amberes, región de Flandes, Bélgica) el 15 de enero de 1944. Transportaba gitanas y gitanos de diversas nacionalidades (franceses, alemanes, holandeses, suecos, suizos, españoles, sí, sí, españoles también) capturados en diferentes redadas efectuadas en Francia, Bélgica y Holanda. Eran canasteros, tratantes, hojalateros, músicos, feriantes (dueños de atracciones de feria), artistas de circo…

La más joven era Jacqueline Vadoche, nacida el 11 de diciembre de 1943 ¡¡¡solo tenía un mes y cuatro días!!! El mayor tenía 85 años.

“Íbamos unos cincuenta en cada vagón. Durante varios días. Quizás tres o cuatro. Me resulta difícil precisarlo. Había muchas paradas. A veces nos hacían bajar del tren y nos tenían hacinados en habitaciones durante unas horas, desnudos, solo con nuestra ropa interior. Tal vez por eso no podíamos huir de esa manera, desnudos” Testimonio de Antoine Lagrene “Itsi” recogido por Monique Hennebaut en 2005 (Revista Tsafon, n° 4 octobre 2008)

Antoine Lagrene nació el 13 de enero 1931 en Frankfurt am Main, Alemania, en el seno de una familia gitana de músicos, sobre todo, pero que ejercían de canasteros y/o de temporeros recogiendo cosechas cuando no encontraban trabajico como músicos.

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Cuando Hitler llegó al poder la familia se trasladó a vivir a Francia.

El 23 de noviembre de 1943, la Feldsgendarmerie, la policía militar alemana, realizó una redada en la que detuvieron a Antoine junto a otras 15 personas, incluyendo entre ellas a su madre que estaba embarazada y que posteriormente daría a luz en el zigeunerlager aunque aquel bebé no sobrevivió ni un mes.

En enero de 1944, Antoine formó parte del convoy Z. Antoine se convirtió en el prisionero Z-9130. Tenía entonces 14 años. Allí vio la muerte de su padre, hermanos, hermanas y tías. Sólo él y su madre sobrevivieron.

Fue transferido desde Auschwitz al campo de concentración de Buchenwald después de la rebelión del 16 de mayo de 1944Su madre fue llevada al campo de concentración de Ravensbrück. Fueron los únicos supervivientes de su familia.

Cuando el 11 de abril de 1945 fue liberado en Buchenwald por tropas del ejército americano, Antoine no pesaba más de 30 kilos.

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El Tío Antoine, Itsi para los gitanos, en Buchenwald, en 2012, durante un acto de homenaje a las víctimas del Samudaripen/Porrajmos

El Tío Antoine, llamado Itsi, ha dedicado su vida a sacar adelante a su familia, ahora a criar a sus tres nietos, y a mantener viva la memoria yendo a las escuelas e institutos a contar su testimonio.

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Testificar el horror

Ceija Stojka (pronunciado Chaya Estoica), que Dios la tenga en su Gloria, era el nombre gitano de Margarita Rigo Stojka. Nació el 23 de mayo de 1933, [sí, sí, hoy hubiera cumplido 84 años] en una posada en Kraubarth (Estiria, Austria) y fue una gitana lovari austríaca, escritora, pintora y cantante, superviviente del Samudaripen/Porrajmos.

Ceija era la quinta de seis hijos nacidos de padres gitanos católicos. Su familia son Lovara del Burgenland (una región austriaca). Los gitanos del Burgenland se consideran autóctonos austriacos.

El carromato de la familia Stojka formaba parte de una caravana que pasaba los inviernos en Viena, la capital de Austria, y los veranos en la campiña austriaca. Se ganaban la vida como tratantes de caballos.

Cuando tenía cinco años y su carromato estaba estacionado para pasar el invierno en un campamento a las afueras de Viena, Alemania se anexionó Austria (marzo de 1938). A pesar de que pronto llegaría la primavera y podrían viajar de nuevo, los alemanes les ordenaron quedarse quietos. Tuvieron que convertir su carromato en una chabola de madera.

Entre 1940 y 1944 los gitanos fueron forzados a registrarse como miembros de otra “raza”.

El campamento donde vivían los Stojka fue cercado y puesto bajo la vigilancia de la policía.

Ceija tenía sólo ocho años cuando los alemanes se llevaron a su padrecico al campo de concentración de Dachau (Alemania), a unos 500 kilómetros de distancia de Viena. Unos meses después, la pobretica de su mama recibió las cenizas en una caja.

Después los alemanes se llevaron a su hermana Kathi.

Finalmente, los deportaron a todos al zigeunerlager de Birkenau (así se llamaba la parte gitana de Auschwitz), en Polonia.

Los vagones del tren que los llevaba a Auschwitz, como si fueran ganado, iban tan repletos que, durante el largo trayecto, la pequeña Chaja no pudo ni siquiera agacharse para descansar, según narra en su autobiografía.

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Ficha de Ceija en Auschwitz

De ahí fue trasladada al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück (Alemania) y luego al campo de concentración de Bergen-Belsen (Alemania).

Ceija sobrevivió y fue liberada el 15 de abril de 1945 por el ejército británico en Bergen-Belsen. Tenía 12 años.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, después de haber padecido los horrores de los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau, Ravensbrück y Bergen-Belsen, supo que su madre y cuatro de sus cinco hermanos fueron los únicos supervivientes de toda la familia, unos doscientos parientes habían sido aniquilados. Incluso su hermanico de siete años de edad, Ossi, sufrió experimentos médicos en Auschwitz que le provocaron la muerte.

Después de la guerra, documentó y publicó las canciones, los poemas y los cuentos de los Lovara acerca del Samudaripen/Porrajmos.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, su familia vivió la falta de reconocimiento del Samudaripen/Porrajmos en Austria e incluso tuvieron que soportar a algunos políticos antigitanos.

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“Tuve que ponerme a escribir porque tenía que abrirme, necesitaba gritar”

En 1988 publicó su primer libro autobiográfico, Wir leben im Verborgenen. Erinnerungen einer-Rom Zigeunerin (Vivimos en aislamiento. Los recuerdos de una Romni), haciendo públicas por primera vez en Austria las cuestiones relativas a la persecución nazi de la población romaní. En él describe su destino, la supervivencia y el asesinato de los romá y sinti austriacos en el Samudaripen/Porrajmos. El libro sirvió de estímulo para la creación de un movimiento gitano. Más tarde, en 1992, publicó Reisende auf dieser Welt (Viajeros en este mundo) que es la continuación de aquel primer libro.

Ceija Stojka se atrevió a relatar lo que ella, como todo el Pueblo Gitano, había padecido bajo el régimen nazi. La aniquilación, no lo olvidemos, de la totalidad de la población gitana, además de la judía, era parte esencial del plan racista de Hitler.

Ceija Stojka fue en Austria la primera superviviente romaní que escribió poesías y libros autobiográficos sobre lo que experimentó en carne propia, a la vez que evocaba sus vivencias en óleos, acuarelas y dibujos de fuerte expresividad.

Su testimonio constituyó un primer impulso para que los gitanos austriacos empezaran a hacer pública su cultura y su historia, y es de importancia clave para conocer el capítulo más silenciado del Holocausto: el Samudaripen/Porrajmos, el genocidio antigitano perpetrado por los nazis.

La discriminación y los prejuicios contra los gitanos no desparecieron con el nazismo

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Durante la posguerra Ceija Stojka se buscaba la vida como vendedora ambulante de alfombras

La Tía Ceija se tuvo que teñir el cabello de rubio para poder buscarse la vida porque “Aquí tienen mucho miedo de la gente oscura”.

Como muchos de los suyos, también su familia vivía al margen de la sociedad hasta que logró estabilidad con los negocios y empezó a darse a conocer a través de sus actividades artísticas.

Partiendo de las canciones tradicionales de los lovara, dos sobrinos de Ceija, los guitarristas Harri Stojka y Karl Ratzer, han conquistado un lugar destacado en el mundo del jazz austriaco.

Ceija inspiró también a sus hermanos, el escritor Mongo y el pintor y escritor Karl de quienes hablaremos en otra ocasión, a volcarse en la escritura y el arte para dar testimonio de sus vidas.

Todos ellos han estado vinculados a una potente organización gitana vienesa llamada Romano Centro.

Ceija no solo ha escrito sino que también comenzó a pintar a la edad de 56 años, a menudo usando sus dedos o palillos de dientes en lugar de pinceles para aplicar pintura acrílica y tinta.

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Muchas de sus obras son recreaciones de sus experiencias en los campos de concentración.

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En sus cuadros se ocupa de su pasado oneroso, del sufrimiento y la muerte en los campos de exterminio nazis. Y sin embargo, sus imágenes, canciones y textos se caracterizan no sólo por el horror de la crueldad humana y la tristeza por todas las muertes, sino también por un fuerte gusto por la vida (ya sabéis, la biofilia, que como vengo afirmando desde hace milenios es la principal característica del romipen, de la gitanidad), los recuerdos de la libertad de la carretera y de un estilo de vida itinerante, y la belleza de la naturaleza y la vida. Sus imágenes muestran un mundo brutal y triste, pero también uno maravilloso y magnífico. Se respira la fuerza de una mujer que, a pesar de todos los golpes que el destino le ha dado, tiene el valor de mantener las tradiciones de su Pueblo y vivir su vida. En los pocos años que esta pintora autodidacta ha estado trabajando, ha creado una obra asombrósamente madura, que tiende cada vez más hacia lo abstracto y manifiesta una profunda originalidad y honestidad.

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Plaza Ceija Stojka, en Viena

Ceija Stojka ha sido galardonada con numerosos premios y condecoraciones, entre otros el premio Bruno Kreisky al mejor Libro Político de 1993. En el año 2009 el ministerio de Cultura le otorgó el título de profesora. Incluso tiene dedicada una plaza en Viena.

La Tía Ceija contribuyó a recuperar la autoestima de los Sinti, los Rroma y los Lovara (grupos gitanos de Austria) y con su fuerza de voluntad ha rescatado el pasado para una mayor conciencia de las generaciones venideras. Sus libros fueron una chispa inicial en una situación en que la sociedad austriaca apenas comenzaba a confrontarse con los crímenes del nacionalsocialismo. Sus palabras y su personalidad han cambiado la forma de ver de muchas personas, animándolas a aceptar nuevos conocimientos y a eliminar prejuicios.

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Mostrando el tatuaje del número que le asignaron en Auschwitz, Z 6399, mientras imparte una conferencia

También dedicó gran parte de su tiempo a dar charlas y conferencias sobre el Samudaripen/Porrajmos.

Hasta donde yo sé, ninguno de sus libros se ha traducido al español. En Internet podéis ver muchas de sus pinturas.

La Tía Ceija Stojka faltó el 28 de enero de 2013 en Viena. Te avel kovli phuv laqe!

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Resistencia

Resistencia, sublevación, lucha, insurrección… En los habituales análisis que los gitanólogos proyectan sobre las personas gitanas no suele aparecer este campo léxico y menos aún relacionado con la dignidad de la autodefensa, de la resistencia al opresor, de la lucha por la liberación y la emancipación. Es más fácil presentar a los Rroma como una gente inane y sumisa a nuestro destino.

Resistir, en cambio, no es fácil. Plantarle cara al poder requiere no solo valentía sino, y sobre todo, visión estratégica y conciencia de que si no se pone pie en pared acabarán estrellando nuestras cabezas y nuestros cuerpos contra el muro.

«Entre nosotros, los Sinti, nunca ha habido la voluntad de la guerra, el instinto de matar a un hombre sólo porque él es un enemigo»

Giacomo “Gnugo” De Bar, gitano sinto italiano resistente partisano

Y más difícil es oponerse al poder omnímodo del Estado. Y más aún al poder omnímodo de los Estados más poderosos que ha conocido la Historia de la Humanidad: el Imperio Español, el Imperio Austrohúngaro o la Alemania Nazi. Cada uno de estos poderosos Estados (y no fueron los únicos) intentaron acabar con el Pueblo Gitano; cada uno de estos Estados ha ejecutado su propio genocidio antigitano. Y el caso es que seguimos siendo gitanos y gitanas y ese milagro se debe al esfuerzo de resistencia que nuestras antepasadas y nuestros antepasados han desarrollado a lo largo de estos últimos seis siglos.

Nuestras antepasadas y nuestros antepasados se sublevaron durante la Gran Redada de 1749: los hombres se amotinaron en los arsenales de Cartagena o de La Carraca y las mujeres se sublevaron en la Real Casa de Misericordia de Zaragoza. Pero de ellos y ellas hablaremos en otro momento. Hoy toca hablar del Samudaripen/Porrajmos, el genocidio al que fue sometido nuestro Pueblo durante la Segunda Guerra Mundial.

«Para el Pueblo Gitano, el Holocausto fue un eslabón más en una cadena histórica de persecuciones perdurables en el tiempo»

José Heredia Moreno, politólogo y hermano mío

La resistencia de los gitanos y de las gitanas fue continua durante todo el período de la Segunda Guerra Mundial y fue constante en todos los países donde la guerra tuvo lugar.

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Tío Raymond Gureme, superviviente del Samudaripen/Porrajmos: «Escapar para ser libre a cualquier precio era mi forma de resistencia»

Incluyeron numerosos intentos de evitar el cautiverio o escapar una vez detenidos. El Tío Raymond Gureme se escapó de todos los campos de internamiento de Francia en los cuales estuvo: hasta en seis ocasiones se fugó.

Y también incluyeron esfuerzos para apoyar o salvar a otros de la muerte o el cautiverio, a menudo a través de la resistencia organizada. Como en Italia, donde el 8 de septiembre de 1943 (Italia firmó el armisticio con los Aliados, se rindió, pero las tropas alemanas siguieron ocupando gran parte del país) un numeroso grupo de gitanos sinti escaparon de los campos de concentración donde habían sido enviados en septiembre de 1940. Muchos de estos fugitivos fueron detenidos por los fascistas y los nazis y enviados a los campos de la muerte: a Auschwitz-Birkenau, a Chelmno, a Belzec, a Sobibor y/o a Treblinka. Pero algunos lograron esconderse y participar en la lucha partisana -el movimiento de resistencia italiano es conocido así-, a costa de sus propias vidas. Incluso hubo comandos  de partisanos formados exclusivamente por gitanos sinti italianos como “I Leoni di Breda Solini” (los leones de Breda Solini -una comarca de Mantua, norte de Italia) que estuvo hostigando al ejército nazi y capturando a los fascistas italianos. Estos “Leones” habían escapado del campo de concentración de Prignano sul Secchia y se convirtieron en una leyenda y fueron considerados héroes por los vecinos de aquellos pueblos a los que liberaron del yugo opresor nazi y fascista.

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Pero hubo otros sinti italianos que estuvieron en la resistencia partisana integrados en batallones de payos como Amilcare Debar, “Taro” para los gitanos y “Corsaro” para sus compañeros de la resistencia, que combatió en el Piamonti en la 48ª Brigada Garibaldi o Lucchesi Fioravante que combatió con la División Armando.

A muchos de estos gitanos, su participación en la resistencia les costó la vida, como ya hemos dicho antes: el 11 de noviembre de 1944 en Vicenza junto al Puente dei Marmi (ahora llamado de los Diez Mártires) los nazifascistas fusilaron a diez jóvenes partisanos sacados de las prisiones de Padua -donde estaban encarcelados precisamente por sus acciones de resistencia- como represalia porque un equipo de zapadores de la División Vicenza explotó un arco del puente ferroviario impidiendo así el paso de trenes. Entre esos diez jóvenes fusilados estaban Walter “Vampa” Catter, Lino “Ercole” Festini, Silvio Paina y Renato Mastini, todos ellos héroes partisanos gitanos sinti.

No sólo en Italia los gitanos participaron en la resistencia: Josef Serinek, su esposa Pavlina Janečková y sus cinco hijos fueron deportados al campo de concentración de Lety u Pisku (República Checa) en agosto de 1942. Logró escapar menos de dos meses más tarde. Se ocultó en el bosque y viajó a las tierras altas de Bohemia y Moravia. Serinek comenzó a armar un grupo de la resistencia compuesto principalmente por soldados soviéticos que habían huido del cautiverio nazi. Para junio de 1943 ya estaba en contacto con una de las mayores organizaciones de resistencia de Chequia y en septiembre de 1943 su unidad tenía 28 miembros.

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Tía Alfreda Noncia Markowska

Hubo también heroínas gitanas y héroes gitanos que actuaron individualmente y sus actos de resistencia sirvieron para salvar vidas: Alfreda Noncia Markowska, gitana polaca que durante la Segunda Guerra Mundial salvó de la muerte a una cincuentena de niños y niñas, judíos y gitanos.

En 1941 los alemanes asesinaron a todos los miembros de su familia (de 65 a 85 personas), incluyendo sus padres y sus hermanos, en una masacre cerca de Biala Podlaska. Alfreda fue la única que sobrevivió. Pasó varios días buscando en los bosques la fosa común en la que habían arrojado a su familia. Se dirigió a Rozwadçw donde, en 1942, a la edad de 16 años, se casó. Ella y su marido fueron capturados en una redada de la SS durante su visita a Stanisławów pero la pareja logró escapar. Posteriormente se vieron obligados a trasladarse a diferentes guetos romaníes en Lublin, Lodz y Belzec, de donde huyeron y pudieron llegar a Rozwadow, donde los alemanes habían organizado un campo de trabajo para Rroma. En Rozwadow, Alfreda fue contratada en el ferrocarril y logró obtener un permiso de trabajo que le daba cierta protección contra nuevas detenciones. Se involucró en la salvación de judíos y gitanos, especialmente niños, de la muerte a manos de los nazis. Ella iba a los sitios donde se enteraba que había habido masacres de las poblaciones judías y gitanas a buscar supervivientes (muchas veces mataban a un grupo en un bosque y entre los cadáveres quedaba algún niño herido o muerto de miedo pero aún vivo). Markowska los llevaba a su casa, los ocultaba y obtenía documentos falsos para ellos, que los protegían de los alemanes. Así consiguió salvar a unos cincuenta niños y niñas.

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El más notable de los actos de rebeldía ocurrió en el llamado “campo gitano” en Auschwitz, el martes 16 de mayo de 1944. Fue una insurrección liderada por mujeres.

Las autoridades nazis habían decidido liquidar el campo gitano, acabar con los 6000 hombres y mujeres, niños y niñas, gitanos y gitanas que en esos momentos tenían allí prisioneros. Y la red de resistencia interna del campo avisó a los gitanos. Entonces, las prisioneras y los prisioneros romaníes se armaron con piedras, con palos y con las herramientas que pudieron. Montaron barricadas y se refugiaron en los barracones a la espera de que la SS viniera a por ellos y ellas. Resistieron todo el día y toda la noche. Hubo muchas bajas por el lado gitano. También hubo bajas por el lado de los nazis. Muy pocas. Pero algunas gitanas y algunos gitanos consiguieron tasabar a alguno de aquellos perros malignos.

Aquel día no mataron a ningún gitano ni a ninguna gitana en las cámaras de gas. Los SS se vieron obligados a posponer el intento de liquidar el campo de familias gitanas por otros pocos meses. Los días y semanas siguientes sometieron a los gitanos al ayuno. A la mitad, más o menos, los fueron trasladando a otros campos. Finalmente, el 2 de agosto de 1944 acabaron con los casi tres mil prisioneros gitanos y gitanas que quedaban.

En recuerdo y homenaje a aquellas mujeres y a aquellos hombres conmemoramos la fecha del 16 de mayo como el Día de la Resistencia Romaní.

Ma bister! ¡No lo olvides!

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La noche de los cristales rotos

La noche de los cristales rotos fue un pogromo ocurrido en Alemania y Austria durante la noche del 9 de noviembre de 1938. Fue dirigido contra ciudadanos judíos y es, para muchos estudiosos el paso previo hacia el inicio del Holocausto. Pero el Samudaripen, el Porrajmos, el holocausto gitano había comenzado antes: en 1920 Karl Ludwig Lorenz Binding (6/4/1841 – 7/4/1920, jurista alemán) y Alfred Erich Hoche ( 1/8/1865 – 16/5/1943 psiquiatra alemán) publican Die Freigabe der Vernichtung Lebensunwerten Lebens (Libertad para la aniquilación de la vida indigna de la vida) en el que proponen que los gitanos deben ser esterilizados para que desaparezcan como pueblo. Esta idea fue asumida por los nazis. A partir de ahí, los científicos se ocuparon de comprobar que los dogmas antigitanos eran ciertos y los políticos nazis se ocuparon de dotarlos con leyes que sirvieran para combatir “la plaga gitana”.
A partir de 1922 todos los gitanos de los territorios alemanes tenían que ser fotografiados y sus huellas debían ser tomadas.
El 16 de julio de 1926 se publicó una ley que pretendía el control de “la plaga gitana” y en 1927, en Baviera, se construyeron los primeros campos de internamiento de gitanos. 8000 primos y primas nuestros fueron encarcelados en esos campos.
En 1936, se estableció en Viena la “Zentralstelle zur Bekämpfung des Zigeunerunwesens” (Oficina Central para Combatir la “Plaga Gitana”).
Entre el 12 y 18 de junio de 1938, ocurrió la Zigeuneraaufraumungswoche (” la semana de limpieza Gitana “) 700 Gitanos de todas partes de Alemania y Austria son detenidos, golpeados, y encarcelados en los campos de concentración de Dachau, Buchenwald, Sachsenhausen y Lichtenburg.

Setela


La gitanilla de la foto era  Anna Maria “Settela” Steinbach  (23/12/1934– 31/7/1944), sinti holandesa que fue gaseada en Auswitch. Settela, en concreto esta foto suya, fue el símbolo de la persecución que los judíos holandeses sufrieron durante el nazismo, hasta que en 1994 se supo que Settela no era judía sino que era una gitanilla sinti hija de gitano comerciante y violinista. He elegido su foto para ilustrar mi comentario porque Settela es el símbolo de cómo, incluso en las peores circunstancias de la historia de la humanidad, otros grupos se han apoderado de nuestra historia o la han negado.