Gitanos en la Guerra Civil

Tras un largo período vacacional… jijiji ¡Qué no, que hemos estado muy liados! ¡Que estando en el paro hay que trabajar mucho para mantener una familia numerosa! Pues eso, que retomamos el blog y que nos disculpéis por este mes y medio de ausencia.

El 18 de octubre de 1936, el semanario Crónica, una de las revistas gráficas más importantes del periodo y de mayor tirada (hasta los 200.000 ejemplares), que dirigía Antonio González de Linares y que se vendía al módico precio de 30 céntimos de peseta (0,002 €) –no obstante, el doble que un diario-, publicó una histórica entrevista al Tío Helios Gómez (Sevilla, 27 de mayo de 1905-Barcelona, 19 de septiembre de 1956), sindicalista, antifranquista, pintor, cartelista, poeta, representante de la vanguardia artística de principios del siglo XX.

Esta entrevista ha sido ya divulgada en otras ocasiones. No es, por tanto, ninguna novedad o primicia lo que os ofrecemos. La razón por la cual hemos querido volver a publicarla es porque últimamente hemos visto algunos comentarios sobre la apatía y falta de lucha de las personas gitanas en la defensa de las libertades y derechos y creemos que leyendo al Tío Helios se le caerán los palos del sombrajo a esos maledicentes ignorantes.

Helios Gómez es conocido internacionalmente por su grafismo vanguardista en blanco y negro. En los años 30 luchaba contra el fascismo y por un ideal de justicia social a través de sus dibujos políticos. Continuó luchando finalizada la guerra y, después de tres años en los campos de concentración de Francia y Argelia, pintó y escribió desde la soledad y la reclusión, bajo la losa franquista, en rebelión contra el silencio y la mentira. Si deseáis conocer más a fondo su vida y su obra visitad la web de la asociación cultural Helios Gómez. También podéis leer el artículo del licenciado en filosofía, gitano, Isaac Motos “Helios Gómez, inquieto rebelde de infinito” (Cuadernos Gitanos, 1, 48-51)

Reproducimos a continuación la entrevista que firmó J. F. ¡Ya nos gustaría saber quién se escondía tras esas siglas para poder homenajearlo/a debidamente!

entrevista

Un gran artista revolucionario: Helios Gómez

Los gitanos en la Guerra Civil

Helios Gómez está en Madrid. Tenía que estar aquí. El sino de este gran artista, gitano y revolucionario, le manda siempre estar donde el pueblo —no importa en qué parte del mundo—viva horas de lucha dramática. Desde hace quince años, y Helios Gómez tiene treinta, donde quiera haya estallado un movimiento de rebeldía, una conmoción de protesta popular, en España, en Francia, en Bélgica, en Alemania, allí ha estado Helios Gómez: la pistola al cinto para combatir, y en la mano el lápiz para plasmar en magníficos dibujos de viril dinamismo, de patética emoción, los episodios de las luchas proletarias.

Helios Gómez es sevillano, trianero, de esa raza de artistas intuitivos, individualistas, celosos de su libertad, que forjan filigranas de hierro en las fraguas de la Cava y decoran con espontaneidad genial las maravillas cerámicas de la Cartuja.

Helios, pese a su juventud, es una personalidad de prestancia internacional como revolucionario. Puede considerársele un recordman de persecuciones: ha sido detenido por las autoridades de distintos países setenta y un veces y ha estado sometido a cuarenta y dos procesos. Expulsado de España, de Francia, de Bélgica y Alemania, se refugió en Rusia, el único país cuyas cárceles no hospedaron al dibujante.

Proletariado en marcha

En Rusia, Helios Gómez ha vivido dos años. Interesado por la gran experiencia laboriosa de los Soviets, Helios abandonó los lápices, y fue a trabajar en las famosas fábricas de Kuznettroy, en la Siberia Occidental, donde conquistó el título de «Udarnik», es decir, «obrero de choque», que es en Rusia una especie de «legión de honor» del trabajo.

El estallido de la guerra civil española sorprendió a Helios en Barcelona. La primera ametralladora que se tomó a los facciosos en la calle de Caspe estuvo en manos de Helios. Luchó en las rúas barcelonesas, y luego, en campos de Aragón. Cuando el capitán Bayo fue a Ibiza y a Mallorca, Helios Gómez iba de comisario político de la columna Baleares. Actuó en todas las operaciones; fue herido por unas esquirlas de metralla, y ahora convalece en Madrid, en la residencia de la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

He aquí una vida extraordinaria, colmada de sucesos y de riesgos, como una línea recta de formidable ímpetu al servicio de las causas revolucionarias.

Mineros

Helios no quiere hablar de sí mismo; desdeña su gran caudal de anécdotas, que tejerían una gran novela de aventuras. Puesto en el trance de la información periodística, Helios se acoge a un tema que es para él tan apasionante como el de la política: el de los gitanos. En el gran artista constituye una obsesión el combatir el tópico pintoresco de la gitanería perezosa y arbitraria, el llegar a conseguir la reivindicación de los gitanos, su incorporación plena a la vida social, el reconocimiento de sus virtudes raciales.

—Los gitanos –dice Helios Gómez– son víctimas en España de una injusticia tradicional. Se les ha hecho una atmósfera de pintoresquismo, de picardía, de un falso casticismo de pandereta. Hay quien no concibe al gitano sino como un ente arbitrario y enredador, o un motivo de diversión para las «juergas». No se quiere reconocer que los gitanos tienen la categoría de una raza conservada casi en su pureza aborigen; una raza como la judía o la árabe, tan capacitada como cualquier otra para el trabajo, para el arte y para las concepciones ideológicas.

Helios

Hace una pausa, como ordenando sus recuerdos, y continúa:

—Ese tópico es peculiar de los países que viven retrasados políticamente. Una de mis mayores emociones en Rusia fue comprobar que los gitanos han sido allí totalmente integrados en la vida social. En la gran República de los Soviets, los gitanos tienen la misma categoría social que todos los demás habitantes.

Trabajan en todas las industrias; han formado kholjos agrícolas, que, organizados y dirigidos por gitanos, dan un magnífico rendimiento. Técnicos en el comercio de ganadería, ellos lo controlan y fomentan en varias Repúblicas. En el Cáucaso se dedican a la cría caballar para las necesidades de la famosa caballería roja. En Moscú existe el Tzigane-Teatro, exclusivo para los gitanos, y de esta raza son hoy muchos de los principales artistas del Teatro de la Opera.

En Rusia, el gitano, considerado como individuo de una raza tan apta como todas para las actividades sociales, tiene una categoría política y social igual a la de todos. Esto es lo que hay que conseguir en España.

—Se lucha aquí—le interrumpo—con toda una tradición: el gitano es uno de los componentes de lo que hemos dado en llamar «la pandereta española».

Lleno de fe, Helios me interrumpe:

—Ese es uno de los tristes absurdos con que acabará la guerra civil. Ya se está viendo de lo que el pueblo español es capaz. Lo pícaro y lo pintoresco con que especulaban el señoritismo y los «intelectualoides» se han transformado, sorprendiéndolos, en un formidable dramatismo, en una heroica epopeya popular.

Con los gitanos ha ocurrido lo mismo. Esta guerra es su justificación y su reivindicación. En Sevilla, los gitanos de la Cava, de Pagés del Corro y del Puerto Camaronero se estuvieron diez días batiendo desesperadamente contra Queipo de Llano. En Barcelona, los gitanos de Sans, la barriada de mayor significación proletaria, fueron los primeros que se movilizaron, y con escopetas de caza, con viejos pistolones, con navajas, cortaron el paso, en la plaza de España, a las fuerzas del Cuartel de Pedralbes.

Luego he visto a los gitanos batirse como héroes en el frente de Aragón, en Bujaraloz y en Pina. Gitanos vinieron con la columna Bayo a Mallorca y desembarcaron en Puerto Cristo, y allí, en una centuria del Partido Socialista Unificado de Cataluña, había gitanos que pelearon como leones en un parapeto que se llamó de la Muerte. Y ahora mismo, en una columna de Caballería que se está formando, los primeros inscritos son gitanos. Yo te digo que de esta guerra civil que alumbrará tantas cosas magníficas ha de salir, también en España, la reivindicación de los gitanos, su integración total a la vida civil.

Y Helios Gómez, el gran artista, al hablar de los suyos, tiene en el gesto y en la mirada un fervor de iluminado.

J. F.

Nota nuestra: el Tzigane-Teatro del que habla el Tío Helios es el Teatro Romen de Moscú 

Anuncios

Elena Lackova o la búsqueda de la buena palabra

«Si pudiera nacer de nuevo, me gustaría nacer nuevamente como Rromni (gitana). Me gustaría vivir de la misma manera que viví y hacer lo mismo que hice. Me gustaría escribir alguna buena palabra sobre la verdad del corazón romanó, del corazón gitano, y vivir para ver el día en que esa palabra verdadera del corazón de los Rroma obtuviera por respuesta una buena palabra del resto del mundo[1]»

Elena Lacková, Narodila jsem se pod šťastnou hvězdou (Nací con buena estrella)

lackova_big

Elena[2] Lacková (de soltera se apellidaba Doktorova) fue la primera escritora gitana de Checoslovaquia. Fue la escritora romaní más importante de Eslovaquia. Fundadora de la primera compañía de teatro amateur romanó en Eslovaquia. Fue también la primera mujer gitana de Eslovaquia y República Checa que terminó los estudios universitarios.   Nació el 22 de marzo de 1921 en la parte romaní de Veľký Šariš, pequeña ciudad al este de Prešov situada actualmente en territorio de Eslovaquia y conocida en la actualidad por hallarse en su término la mayor cervecera del país: Pivovar Šariš. Aquel barrio gitano, aquella gitanería, lo componían unas 60 casas situadas en las lindes exteriores de la ciudad. Hija de una familia de Servika Rroma[3] (gitanos caseros que diríamos en el contexto gitano español), fue la cuarta de 9 hermanos. Sus padres se conocieron en Rusia, durante la Primera Guerra Mundial. Su madre, Mária, era una gachí polaca costurera que, según contaba la propia Elena, cosía de noche y de día para sacar adelante a su familia. Su padre, Mikuláš Doktor, era violinista y era el vàjda, el gitano de respeto de su comunidad, de manera que actuaba como portavoz comunitario frente a las autoridades. Solía viajar por el entorno, con su propia banda de músicos, para tocar en los mesones y tabernas, especialmente en la ciudad de Prešov. Así mismo, tocaba en bodas y otras fiestas de los gachés que lo contrataban a tal fin. Sus ganancias eran magras. Volvía a casa con dos o tres coronas en el bolsillo. Como Elena misma contó, si no hubiera sido porque su madre cosía desde que se levantaba hasta que se acostaba hubieran muerto de hambre.   Elena asistió con regularidad a la escuela municipal y fue la única niña de su comunidad gitana (600 personas) en completar su escolaridad. Aunque no continuó estudiando, mantuvo el gusto por la lectura: «si la noche era clara, leía a la luz de la luna. Mi madre me reñía por malgastar el queroseno de la lámpara leyendo». En 1940 se casó con Josef Lack, gitano hijo de una familia de tratantes de ganado porcino[4], de Veľké Kapušany, una ciudad de la región de Košice situada a más de 100 kilómetros de la que había sido hasta entonces su residencia familiar, a donde se trasladó para vivir con la familia de su marido tal y como mandaba la costumbre romaní de entonces. Durante la Segunda Guerra Mundial, su marido, como tantos otros hombres gitanos, fue enviado a un campo de trabajo[5] y ella, que ya tenía tres hijos –Milan y las mellizas Máňa e Irenka‒ regresó a la casa familiar paterna.

lackova_2

Su comunidad fue atacada por la Guardia de Hlinka[6] en 1942. Los despertaron a bocinazos de los coches. Les gritaron que según la nueva ley, los gitanos no podían vivir a menos de dos kilómetros de la ciudad. Tampoco podían estar en contacto con los vecinos gaȝe, payos. Los obligaron a salir de sus casas y las destruyeron. Apenas tuvieron tiempo de recoger algunas de sus pertenencias. Era noviembre, en el viento helado ondeaba la nieve. Elena tuvo que huir junto con su familia y refugiarse en el bosque de la colina de Korpáš, situado a unos tres kilómetros de la ciudad: «Solo puedo recordar el llanto de las mujeres, ahogado por el viento, y los gritos de dolor confundidos con la burla del chirriar de los cuervos». Allí, en mitad del bosque, las autoridades les proporcionaron algunos materiales para que ellos mismos se construyeran unas cabañas.

A consecuencia de toda aquella penuria falleció su hija Irenka. Aunque los Rroma y los gaȝe habían convivido en las áreas rurales casi en simbiosis, la Guerra lo destrozó todo y rompió también esos lazos de mutua colaboración levantando en su lugar un muro de odio e incomprensión.  Aquel ataque inspiró su primera obra de teatro, Horiaci cigánsky tábor (Arde el campamento Gitano), escrita en eslovaco en 1946 y estrenada el 16 de de abril de 1948 en la Casa de Cultura de su Veľký Šariš natal. El reparto estuvo compuesto por miembros de su propia familia que durante meses ensayaron la obra en la casa familiar.  La obra comienza con la alegría de la celebración del compromiso matrimonial entre Gejza y Shayah. Tras esa alegría inicial, comienza el suplicio. Los hombres son enviados a los campos de trabajo. La vida en esos campos es retratada con crudeza «es peor que la muerte» dice Angela, una de las protagonistas. «Escribí en eslovaco. No pensé que podría escribir de otra manera. Pero las oraciones de mis personajes en mis oídos sonaban en romanó», afirmaba Elena años después.

Al estreno acudieron los Rroma de Veľký Šariš, por supuesto, pero también los de Prešov, Stulian, Sabinov, de todas las aldeas vecinas: «Una hora antes del espectáculo, el salón ya estaba lleno a reventar. Todos gitanos y gitanas. Entonces ocurrió algo maravilloso: empezaron a llegar gaȝe y nuestra gente se levantó de sus asientos para cedérselos a las payas y payos. Primero en las primeras filas, luego en las de detrás hasta que todas las sillas estuvieran ocupadas por nuestros vecinos gaȝe. Los Rroma se quedaron de pie debajo de los palcos, en los pasillos, detrás del escenario. Solo papá y mamá se quedaron en la primera fila. […] Cuando en el segundo acto mataron al viejo Miku y su hija Angela gritó “¡Papá, no mueras!”, no había en el auditorio ni una sola persona que no llorara. Incluso a aquellos campesinos que durante la Guerra habían formado parte de la Guardia de Hlinka se les llenaron los ojos de lágrimas. […] Al terminar sonó un gran aplauso. Los actores también aplaudieron porque no sabían qué hacer. Ellos no sabían que debían inclinarse en una reverencia para saludar al público. Entonces el público me pidió que subiera al escenario. Hice un breve discurso. El primer discurso en mi vida. Dije que éramos como todos los demás y que queríamos vivir como personas. Luego cantamos “Cikánský pláč[7] (Llanto gitano). El público aplaudió como si fueran a partirse las manos. Y sentí por primera vez en mi vida que los gaȝe nos miraban como personas».

Elena Lackova

La obra gustó tanto a los Rroma como a los gaȝe de manera que se organizó una gran gira que alcanzó las 106 representaciones y que llevó a aquel grupo de gitanos actores amateur hasta la lejana región de Bohemia del Oeste ‒famosa por su cerveza y sus balnearios‒.  Todos los periódicos consideraron obligatorio mencionar a los exitosos Rroma de Veľký Šariš. El éxito de la obra atrajo la atención de las autoridades que ofrecieron a Elena la posibilidad de hacer un curso para graduarse como trabajadora cultural.  Así, trabajó posteriormente como inspectora de educación entre los Rroma para el Comité Nacional de la Región de Košice. Según pretendían las autoridades, ella tenía que servir de modelo para otras personas gitanas porque era el prototipo de “camarada gitana avanzada”. Realizando este trabajo descubrió la miseria en que vivía su gente. A los gitanos les daba lache, vergüenza, incluso que entrara en sus humildes casas y no tuvieran nada que ofrecerle para comer: «me di cuenta de que el vapor que salía de la olla no olía a nada. Ni a patatas ni a repollo ni tampoco a caldo de huesos. […] “Sí, es agua”, confirmó la gitana. […] Entonces le pregunté por qué lo cocinaba […] “Lo cocino para engañar a los niños, para hacerlos felices” fue su respuesta». En 1954 conoció a Milena Hübschmannová[8] y ese encuentro determinó su vida como escritora.

En 1961, Elena se traslada con su esposo y sus hijos a Ústí nad Labem donde comienza a estudiar educación y periodismo en la Facultad de Filosofía de la Universidad Carolina[9] de Praga siendo la primera gitana checa en obtener un diploma universitario ¡a sus 49 años y siendo ya abuela de nueve nietos! Se graduó el 16 de diciembre de 1970.

Bajo el comunismo, los Rroma fueron golpeados con duras políticas de asimilación. Los comunistas prohibieron a los romaníes hablar en romanó y reprimieron la cultura romaní. Intentaron separar a las familias llevándose a los niños para ingresarlos en orfanatos. Cualquier persona que estuviera desempleada era acosada y muy a menudo enviada a prisión. Por otro lado, los Rroma se acostumbraron gradualmente al trabajo gachó en las fábricas y en las obras de construcción.

Después de la “Primavera de Praga” de 1968 se formó una organización gitana independiente, la Unión de Gitanos Romaníes (1969-1973).   En 1968 Elena participó en el establecimiento de esa primera organización gitana checa, la Unión de Gitanos Romaníes[10]. La creación y existencia de esta organización contribuyó a que, tanto Elena como otros autores, iniciaran la escritura en romanó. Sus primeros textos aparecieron en el periódico Romano Lil que editó esta entidad. Pero aquello duró lo que un relámpago o tal vez menos, que diría el poeta gitano español José Heredia Maya: con la invasión del Pacto de Varsovia en agosto de 1968 de su aliado Checoslovaquia, los comunistas volvieron a tomar la política en sus propias manos, disolvieron la Unión y una vez más intentaron asimilar a los Rroma. En 1989 fundó el periódico gitano Romano Nevo Lil (Nuevo periódico gitano).  En 1992, publica su primer libro en romanó Rómske rozprávky / Romane paramisa[11]. Elena ha dejado escritos cuentos (Rómske rozprávky – Romane paramisa [Cuentos gitanos]), poesía, obras de teatro, obras de teatro para radio (Žužika, que obtuvo un gran éxito) y una magnífica autobiografía fruto de las conversaciones mantenidas durante 8 años con Milena Hübschmannová en romanó y traducida por ésta al checo (Narodila jsem se pod šťastnou hvězdou[12] – Uľiľom tel e bachtaľi čercheň [Nací con buena estrella[13]]) que fue un éxito editorial y  ha sido traducida al inglés (A false dawn[14]), al francés (Je suis née sous une bonne étoile[15]) y al húngaro (Szerencsés csillagzat alatt születtem[16]).

El libro fue terminado en 1986. La publicación no fue posible hasta después de la “Revolución de terciopelo” de 1989 que dio como resultado la transición hacia un estado parlamentario, democrático y de derecho.

Costó mucho esfuerzo conseguir publicar esta autobiografía ya que las autoridades no querían que se conociera la dureza de la vida, el maltrato sistemático al que habían sometido a los Rroma durante el régimen comunista.

Finalmente vio la luz y fue un éxito como ya hemos dicho. Y no solo en ventas, también la crítica lo alabó[17]. Incluso la compañía de teatro francesa D8 Compagnie, recientemente, ha convertido su autobiografía en una pieza teatral

El 19 de mayo de 2000 se reestrenó Horiaci cigánsky tábor en el teatro Romathan ahora titulada Cigánsky tábor/Romano lagros. En 2001, el presidente eslovaco Rudolf Schuster le otorgó la Orden de Ľudovít Štúr[18], convirtiendo de este modo a Elena en la única persona gitana eslovaca que ha recibido una alta distinción del Estado No todo le fue bien en la vida, no. Sufrió la invalidez y posterior muerte de uno de sus 5 hijos, Dod’u; cuando las autoridades suprimieron la región administrativa de Prešov, se quedó sin trabajo y tuvo que ir por las ferias y mercadillos junto con su esposo a vender pulseras y anillos que ellos mismos fabricaban artesanalmente; en 1976 se quedó viuda y tuvo que ganarse la vida haciendo fotos en bodas y demás festejos familiares.

Murió el 1 de enero de 2003, a la edad de 82 años, en Košice, donde pasó los últimos años de su vida. El sábado 4 de enero de 2003, en su funeral, estuvo acompañada por más de 200 personas y el presidente eslovaco, Rudolf Schuster, envió sus condolencias junto con un ramo de flores.

Referencias

Eder-Jordan, B. (2008) Die nationalsozialistische Rassen- und Vernichtungspolitik im Spiegel der Literatur der Roma und Sinti en Fischer von Weikersthal, F. et alt (ed): Der nationalsozialistische Genozid an den Roma Osteuropas. Geschichte und künstlerische Verarbeitung (pp 115-168)

http://www.academia.edu/34444397/Die_nationalsozialistische_Rassen-_und_Vernichtungspolitik_im_Spiegel_der_Literatur_der_Roma_und_Sinti 18/2/18

Houdek, L. (2018) Jako první Romka dostala státní vyznamenání a stala se ikonou (artículo del blog Hate free https://www.hatefree.cz/blo/clanky/2584-elena-lackova 18/2/18

Košťálová, K. (2012) Romská tematika v současné české próze (TFG presentado en la Facultad de Filosofía de la Universidad Palacký de Olomouc)

https://theses.cz/id/xgomsd/?furl=%2Fid%2Fxgomsd%2F;so=nx;lang=en 18/2/2

Stekla, R. (2006) Elena Lacková – romská publicistka, spisovatelka a média (TFG presentado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Carolina de Praga) https://is.cuni.cz/webapps/zzp/detail/1444/?lang=en 18/2/18

Steklá, R. & Houdek, L. (2012) Druhá směna. Jak využívat dějiny a literaturu Romů ve výuce na 2. stupni ZŠ. Praha: Romea

https://clanky.rvp.cz/wp-content/upload/prilohy/15577/druha_smena___jak_vyuzivat_dejiny_romu_ve_vyuce_na_2_stupni_zs.pdf 18/2/18

Notas

[1] Kdybych se mohla narodit ještě jednou, chtěla bych se znova narodit jako Romka, chtěla bych žít tak, jak jsem žila, a dělat to, co jsem dělala. Ráda bych napsala dobré slovo o pravdě romského srdce a věřím, že se dočkám toho, aby se tomu srdci dostalo dobrého slova od světa. La traducción libre es nuestra

[2] Elena es su nombre romanó. Oficialmente, está inscrita como Ilona, la versión gaȝikani (paya) de su nombre.

[3] El término Servika proviene de la palabra “Serbija”, Serbia. Los actuales gitanos “autóctonos” eslovacos se llamaban a sí mismos así porque venían de Serbia. Muchos de ellos, ahora se denominan “Kherutne Rroma”, gitanos caseros, o simplemente gitanos eslovacos.

Hay que recordar que tanto Serbia como Eslovaquia pertenecían al Imperio Austrohúngaro y algunas familias gitanas habían comenzado a asentarse en el territorio eslovaco ya en el siglo XVI.

[4] A fines del siglo XIX, algunos gitanos eslovacos emigraron a Estados Unidos. Algunos descendientes de aquellas familias todavía viven en Chicago. Algunos se hicieron ricos y regresaron a casa. Después de la Primera Guerra Mundial, en 1918, se creó una República Checoslovaca independiente. En aquellos días, nuevas oportunidades se abrieron. Algunas de aquellas familias que se habían hecho ricas en EE.UU. comenzaron a comerciar con cerdos.

[5] En 1939, las autoridades nazis dividieron la República Checoslovaca y se creó una República Eslovaca independiente. A diferencia de sus contrapartes en los otros Estados europeos que estaban ocupados o controlados por la Alemania nazi, los Rroma de Eslovaquia no fueron víctimas de genocidio. Por supuesto, sí fueron perseguidos y discriminados: enviados a campos de trabajo; reasentamientos forzados; prohibición de entrar en las ciudades, etc.

[6] La Guardia de Hlinka (en eslovaco, Hlinkova Garda) fue una organización paramilitar de ultraderecha de carácter terrorista que formaba parte del Partido Popular Eslovaco y que actuó durante los años de la Segunda Guerra Mundial.

[7] Esta canción estaba incluida en la obra. Aquí se puede disfrutar la versión de Vera Bila https://www.youtube.com/watch?v=F_94eZWArRw

[8] Milena Hübschmannová (Praga, 10 de junio de 1933- Kameeldrift, Sudáfrica, 8 de septiembre de 2005), indóloga, profesora de la Universidad Carolina de Praga y fundadora del programa de estudios romaníes dentro del Instituto Indológico de dicha universidad donde por primera vez se ofreció un grado en romanó que ella impartía.

[9] La Universidad Carolina (en checo Univerzita Karlova), fundada en 1348, es la universidad más antigua del país y una de las universidades más prestigiosas en la Europa Central y del Este.

[10] Svazu Cikánů-Romů, en checo, fue la primera organización romaní en Checoslovaquia, cuya formación comenzó durante el año 1968. Los objetivos principales eran participar en la solución de los problemas relacionados con la situación de los romaníes en Checoslovaquia y promover la investigación científica de su historia, promover la vida cultural y el romanó. En 1973, sin embargo, la organización fue disuelta por las autoridades comunistas.

[11]  Rómske rozprávky-Romane paramisa (1992, Košice: Východoslovenské vydavateľstvo, ISBN:  80-0049-5); Romské pohádky/Romane paramisa (1999, Praha: Radix, ISBN: 80-86031-25-X)

[12] Narodila jsem se pod šťastnou hvězdou (1997, 1ª edición, Praha: Delfín, ISBN 978-80-901861-8-1; 2010, reedición, Praha: Triáda, ISBN: 978-80-87256-20-6)

[13] A pesar de que la Asociación Nacional Presencia Gitana, organización progitana dirigida por personas payas, anunció que publicaría a través de su editorial una versión española, el texto permanece inédito en español.

[14] A False Dawn. My Life as a Gypsy Woman in Slovakia (Hatfield: University Of Hertfordshire Press, 2000, ISBN: 9781902806006)

[15] Je suis née sous une bonne étoile… Ma vie de femme tsigane en Slovaquie (París: L’Harmattan, 2000, ISBN: 2738487564)

[16]  Szerencsés csillagzat alatt születtem (Budapest: Point, 2001, ISBN: 9639312126)

[17] El suplemento educativo de The Times lo eligió libro de la semana en junio de 2000.

[18] La Orden de Ludovit Stur es un galardón otorgado a los ciudadanos de la República Eslovaca que hayan contribuido de una manera extraordinaria a la democracia y los derechos humanos, la defensa y la seguridad de la República Eslovaca; o hayan alcanzado logros muy importantes en el ámbito de la política, la gestión y la administración del Estado, el desarrollo nacional de la economía, la ciencia y la tecnología, la cultura, las artes, la educación, los deportes; o que hayan contribuido a la buena imagen y reputación de la República Eslovaca en el exterior; y, excepcionalmente, a quienes hayan desarrollado servicios militares comprometidos.